Un poema con títulos de películas

Una de cine

Imagen: Alexas 

¿Tienes una clase sobre cine? ¿Necesitas un warmer curioso? ¿Quieres acercar la poesía a tus estudiantes? Aquí tienes una idea:

El poeta barcelonés Salva Soler ha escrito un poema que cuenta la historia de un hombre Harry usando únicamente títulos de películas. Puedes leer esta actualización del centón en su página web, en la que hay también un vídeo suyo recitando el poema.

La dificultad de trabajar con títulos de películas es que muchos son muy diferentes al título original o al que se les ha dado en otro país, pero en este caso muchos de los títulos que configuran el poema serán reconocibles para nuestros estudiantes.

Y ese es precisamente el primer ejercicio que te proponemos: que los estudiantes busquen entre los versos algunos títulos de películas que conocen y comenten con un compañero si las han visto, qué les han parecido, etc.

También puedes darles unos cuantos títulos para que armen una biografía y luego que comparen con el original si los han puesto para ilustrar los mismos acontecimientos de la vida de una persona.

Puedes darles el poema desordenado (o una parte) y que intenten ordenarlo.

Puedes proponerles que cuenten una pequeña historia con títulos de canciones o de libros.

¿Se te ocurre algo más? ¡Compártelo con nosotros!

10 actividades con Masterchef Celebrity en la clase de español

Masterchef

Imagen : Martin Vorel

El trabajo como profesor de español presenta retos que nos ayudan a buscar nuevas ideas que estimulen a los estudiantes y les ayuden a aprender. Uno de esos desafíos suele ser conseguir que los estudiantes incorporen los conocimientos que van adquiriendo a su discurso, consolidar todo lo que saben de modo que no quede solo como conocimiento pasivo y puedan usarlo cuando la situación lo requiera. Hace unos días discutía con mi compañera Júlia y nuestra jefa, Rosario, maneras de revisar con los estudiantes de A1 los contenidos más importantes y, de repente, se me ocurrió que podíamos usar el programa MasterChef Celebrity como excusa.

Si no habéis visto el programa, se trata de un concurso en el que 14 personajes famosos compiten cocinando con el objetivo de conseguir dinero para una ONG.

Para empezar, se pueden imprimir las fotos de los 14 concursantes y se reparten entre los estudiantes que tienen que salir de clase y preguntar a otras personas de quién se trata: ¿Cómo se llama?, ¿de dónde es?, ¿a qué se dedica? y ¿cuántos años tiene? Esto nos permite repasar las preguntas de la información personal (1), el vocabulario de las profesiones, nacionalidades, la concordancia, etc. Si los estudiantes manejan bien estos exponentes, les podemos introducir una forma de hipótesis para la edad: “debe de tener unos xx años”, por ejemplo.

Con las mismas fotografías se puede practicar la descripción física (2). Por ejemplo, un estudiante describe a un personaje y los otros tienen que adivinar de quién se trata.

Cada fotografía nos lleva al perfil del personaje, donde podemos ver un breve vídeo de presentación y los mejores momentos de su actuación en el concurso. Aunque el audio sea difícil para los estudiantes, no es necesario que lo entiendan todo y, a partir del vídeo introductorio y de esos fragmentos, los estudiantes pueden describir la personalidad de cada concursante y practicar el vocabulario para describir el carácter (3). También pueden discutir quién es el más limpio, generoso, nervioso, etc. y practicar el superlativo . También les podemos pedir que imaginen cómo es un día en la vida de uno de los concursantes teniendo en cuenta su profesión, su imagen, el vídeo introductorio, etc., y así practican el presente, las expresiones de tiempo, etc (4).

Con los personajes y un poco de imaginación se pueden trabajar muchos otros aspectos: ¿qué barrio (5) de la ciudad donde estudian los estudiantes creen que se adapta mejor al carácter del personaje y por qué?, ¿cómo imaginan su casa (6)?…

Se puede ver un fragmento del programa en el que se presenten los platos que debe cocinar cada concursante y los estudiantes pueden discutir si les gustan los platos o no, si comen esos platos o alguno similar, qué productos de los que lleva la receta consumen habitualmente, etc. De esta forma podemos hablar de gustos (7) y trabajar los hábitos y las expresiones de frecuencia (8) además del vocabulario de la comida.

Por supuesto, la web incluye alguna de las recetas (9) del programa. Los estudiantes pueden elegir su preferida o votar la más original, la más sana, la más exótica… Pueden elaborar un menú a partir de las recetas que encuentren o pueden proponer una receta propia y confeccionar el recetario de su versión del concurso: ¡MasterChef Internacional!

Por último, se me ocurre que se podría organizar un concurso en la clase (10): con un catálogo del supermercado y un presupuesto determinado los estudiantes en parejas o grupos tienen que decidir un plato o un menú completo, escribir las recetas, etc.

¿Alguna propuesta más?

Warmers con emoticonos en la clase de español

Emoticons

Imagen: Gino Crescoli

Hace unos días nuestra compañera Eva nos pasó el enlace a una web que recoge el significado y el origen de todos los emoticonos que se usan en las diferentes aplicaciones.

La página está en inglés, así que no la podemos explotar demasiado en la clase de español; pero podemos apoyarnos en ella para un divertido warmer con el que poner en marcha a los estudiantes a primera hora, por ejemplo.

Podemos usar los emoticonos como si fueran jeroglíficos y escribir un mensaje que los estudiantes tienen que descifrar.

También podemos buscar datos curiosos y hacer un pequeño cuestionario en el que los estudiantes tienen que relacionar emoticono con significado, o darles un emoticono y tres posibles significados y que adivinen el correcto o descarten el incorrecto si el emoticono tiene más de dos valores.

También se pueden hacer las tres actividades sustituyendo el significado del emoticono por expresiones en español a las que pueden sustituir en un mensaje.

O cada estudiante recibe un emoticono y tiene que hacérselo adivinar a sus compañeros mediante mímica.

¿Se os ocurre alguna idea más para usarlos en clase?

10 ideas para aprovechar tu barrio en clase

Una foto de mi barrio (foto de Tom): un concurso de fotos es de una de esas ideas que siempre funcionan bien en clase

Hablando con Tom sobre blogs, las clases, nuestras respectivas obligaciones, yo le comentaba lo difícil que es a veces encontrar una idea nueva y él me decía que le sobran las ideas, pero no tiene tiempo para llevarlas a cabo.

Después de la conversación me volví a casa un poco mohíno, porque es verdad que a mí también me falta tiempo para hacer todas las cosas que tengo que hacer, pero muchas veces tampoco se me ocurre ninguna idea buena, y esto me tenía un poco frustrado.

En casa me esperaba una montaña de ropa que doblar… y, la verdad, la tarea no me hacía sentir más animado, así que decidí tomarme un respiro y sentarme en una terraza a tomar algo.

Alguien dirá que no le extraña que luego no tenga tiempo si me dedico a perderlo de esa manera, pero, como canta Manolo García, "nunca el tiempo es perdido". Lo pude comprobar en esa terraza. Dos personas sentadas en la mesa de al lado estaban hablando sobre los preparativos de la fiesta mayor de su barrio. ¡Eureka! Podía aprovechar que se acercan las fiestas mayores de muchos barrios para trabajarlo en clase: hablar de la fiesta mayor, del barrio, de su historia…

Así que me puse manos a la obra y en una servilleta hice una lista de diferentes actividades que podemos hacer con nuestros estudiantes aprovechando el barrio donde estudian.

Aquí la tenéis:

  1. Hacer dos copias distintas del mapa del barrio en las que figuran elementos diferentes (una farmacia, tal restaurante, la boca del metro, etc.). Los estudiantes, en parejas, se preguntan cómo llegar desde la escuela a determinado lugar.
  2. Explorar el callejero de nuestro barrio: ¿qué personajes ilustres han dado nombre a las calles?, ¿hay alguna calle con un nombre curioso?, ¿hay alguna tendencia?, ¿qué tipo de nombres predominan?, etc.
  3. Hacer una guía de nuestros lugares favoritos: bares, restaurantes, tiendas, etc.
  4. Organizar una visita guiada por el barrio (se divide la ruta o los temas entre los estudiantes).
  5. Organizar una búsqueda del tesoro o una yincana (sí, está es la ortografía que propone la Academia) por el barrio para conocerlo mejor.
  6. Buscar la información sobre la historia del barrio y organizar una exposición en clase.
  7. Organizar un concurso fotográfico y una exposición. (En el blog encontraréis diferentes ideas al respecto).
  8. Hacer propuestas para mejorar el barrio.
  9. Hacer entrevistas a diferentes personas del barrio (un vecino, un tendero, el dueño de un bar, un portero…) y conocer su relación con el barrio, sus opiniones, etc.
  10. ¿…?

Al final ese rato en el bar fue productivo. Como dice un personaje de la novela O lapis do carpinteiro de Manuel Rivas, "hai tascas que son universidades" (cito, de ahí la ortografía, el original gallego). Quería llegar a diez ideas, pero la ropa limpia estaba esperándome, así que os propongo que me ayudéis a completar la lista.

¿Qué otras ideas se os ocurren?

Decálogo para el/la profesor/a de ELE

Decálogo para el profesor/a de ELE

Hace unas semanas leí un artículo de la periodista argentina Leila Guerriero titulado "Arbitraria" en el que da una serie de consejos para periodistas noveles.

Cuando lo leí, me llamaron la atención algunas de las inusuales recomendaciones de la autora y el hecho de que muchas de ellas se corresponden perfectamente con lo que los profesores de ELE hacemos o deberíamos hacer en clase.

Como no creo que yo pudiera hacer una lista mejor, voy a parafrasear a Leila Guerriero para presentaros aquí mi propio decálogo para el profesor de ELE.

1. Respeta. Es un mandamiento muy básico, pero no debemos olvidar que trabajamos con personas, que nuestros estudiantes están en una situación de desventaja porque no dominan la lengua, que en la clase hay opiniones, intereses, necesidades, etc. que no tienen por qué coincidir con nuestras expectativas…

2. Exponte a la emoción ajena. Más que un imperativo es una realidad. En la clase de ELE se mueven muchas emociones y hay que estar preparado para lidiar con ellas.

3. Sé invisible. Los protagonistas son los estudiantes: escúchalos, ayúdalos, pero no seas el centro.

4. Sé curioso. Interésate por tus estudiantes y por todo lo que te rodea para que tus clases sean variadas, atractivas, ricas…

5. Aprende a trabajar con las manos. Este consejo es un poco raro, pero creo que es útil que pensemos en que en la clase se pueden hacer muchas cosas y que haciéndolas también aprendemos español.

6. Sé simple. La máxima de que “Menos es más”. Explicaciones sencillas y claras, actividades simples y eficaces, etc.

7. Ten paciencia. Como dice Leila Guerriero, ¿no es esta la clave para todo?

8. Equivócate. No pasa nada si algo sale mal, si una actividad no les gusta a tus estudiantes, si un ejercicio no da el resultado que esperabas… Persevera. El error bien utilizado es el camino del aprendizaje.

9. Acepta trabajos que crees que no puedes hacer y hazlos bien. Ese nivel que nunca has dado, ese estudiante con dificultades, la preparación de un examen… Hay muchos retos que te ayudarán a crecer como profesor.

10. Ten algo que decir. Haz que tus clases transmitan algo a los estudiantes. Intenta que descubran un autor o una canción, que las clases les sugieran ideas y opiniones, que gracias a ellas entiendan algo que les resultaba oscuro, que obtengan palabras nuevas con las que expresarse, que encuentren reconocimiento y aliento…

Os  recomiendo la lectura del precioso artículo, que apareció originalmente en la Revista Sábado de el periódico El Mercurio de Chile en abril de 2011 y que ha sido recopilado posteriormente en la antología Zona de obras, publicada por Círculo de Tiza en 2014.

¿Añadiríais algún otro consejo? ¿Cómo los interpretáis vosotros?