Cómo corregir menos y mejor y sin miedo a las cucarachas

Los errores son cucarachas!

Cuando comencé como profesor de inglés, a finales de los 70, veía los errores como cucarachas: había que aplastarlos — ¡todos! — en seguida, al instante, rápido, ¡¡¡ZAS!!!

Después de muchos años intentando corregir inmediately (sic) y múltiples variantes como inmediatly (sic) – algo que sigo haciendo – di con una frase de Andrew Jackson, séptimo presidente de EE.UU:

It is a damn poor mind indeed which can't think of at least two ways to spell any word

Quizás no hay una relación directa entre haber encontrado la frase y un cambio que hice en mi manera de ver los errores que cometían mis alumnos – y no solamente los de ortografía. Pero en algún momento, imposible de precisar en mis ya 35 años de profesor, comencé a ver los errores de otra manera, como oportunidades, como flechas que indicaban un camino a seguir, o como campos léxicos todavía por sembrar:

Errores como oportunidades

Hoy, doy más clases de tecnología que de inglés, es decir clases de tecnología para profesores de idiomas, y una de las preguntas más frecuentes que me hacen es esta:

Cuando nuestros alumnos escriben en blogs, o en Facebook o en Twitter, etcétera, ¿cómo podemos corregir todos los errores?

Creo que muchos profesores nos obsesionamos con los errores y vemos su corrección como nuestra principal razón de ser y nos asusta la tecnología porque no vemos – entre otras cosas – cómo matar las cucarachas digitales que luego (¡qué horror!) aparecerán como plagas.

Como matar las cucarachas digitales
¿Cómo corrijo todos los errores? Sencillamente no lo hago.

Lo que hago y recomiendo es lo siguiente:

  • Dedicar las horas de clase no a escribir y usar la tecnología, sino a hablar — y al hablar detectar y enseñar aquello que no saben decir todavía, pero que luego van a necesitar para realizar la actividad, escrita o oral
  • Dar ayuda sobre todo de vocabulario, pero también de ideasy cómo expresarlas, claro. Se trata de proporcionar ayuda antes, evitando de esa manera tener que corregir errores después
  • Hacer casi todas las tareas por pareja o en grupos pequeños. De esa manera la tarea será colaborativa y comunicativa, y en vez de corregir los trabajos de 12 personas (o 18, o 25, o las que tengamos), corrijo — si es necesario — a 6 o 4 o 2.
  • NO intentar corregir TODO — es imposible y contraproducente. No hay que decir "¡Mal!", "¡Mal!", "¡Error!", "¡Error!" cuando los alumnos intentan comunicarse — y con los comentarios en un blog, por ejemplo, eso es lo que pretendo lograr: la comunicación, por incorrecta que sea.
  • Jamás corrijo comentarios, aunque sí participo, a menudo con preguntas tipo "Do you mean…?"
  • Sin embargo, con las entradas (en blogs, Edmodo…) intento (1) ayudar y (2) echar un vistazo antes de que se publiquen, corrigiendo, si es necesario, sobre todo aquello que impide la comunicación
  • Tener una actitud siempre positivo (¡no como Van Gaal ;-) !): mi función primordial no es corregir lo que mis alumnos dicen o escriben mal sino ayudarles a expresarse mejor

Más sobre cómo corregir los errores

Ver también la página de recursos de Encuentro Práctico, donde hay más sobre la corrección de los errores, que curiosamente no es una de las competencias claves del profesor, según el Instituto Cervantes.

¿Cucarachas? Bring it on!
Dicen que la mejor manera de superar el miedo a volar es volando. Para ayudarte a superar el miedo a los errores, te propongo tres actividades que (¡alegría!) generarán muchos errores.

Las tres usan una única foto de cuentas que sigo en Twitter — precisamente porque me aportan fotos fantásticas para actividades de este tipo. Añado 4 o 5 preguntas para generar ideas (¡y vocabulario!) y a partir de ese material mínimo mis alumnos — en parejas o grupos pequeños — han de escribir las historias (o contar las oralmente, grabadas en un móvil).

#1 ||| Los faunos del bosque

(1) En parejas, elegir quién es quién (eres uno de los dos personajes, y no necesariamente humano).

(2) Individualmente, contestar las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo te llamas?
  • ¿Quién y qué eres?
  • ¿Qué ha pasado en el mundo en los últimos 100 años?
  • ¿Qué haces en el bosque?
  • ¿Desde cuándo conoces al otro personaje?

(3) En parejas, hacer una puesta en común, hacer quizás cambios en las respuestas, y usarlas como base para contar una historia.

Opcional: hacer lo mismo en grupos de 4 (o más) donde los demás miembros del grupo hacen de padres de los faunos (?).

#2 ||| Mi (¿ex-?) mejor amiga besó al Príncipe Harry

(1) En grupos de 4 o 5, determinar quién será:

  • La chica
  • El príncipe
  • El/la que saca la foto con el móvil
  • La chica que sonríe al fondo
  • Opcional El fotógrafo
  • Opcional La madre del príncipe

(2) Individualmente, apuntar ideas sobre – la pregunta — qué pasa por tu cabeza en este instante.

(3) En los grupos, puesta en común, y luego contar las diferentes versiones de la historia.

#3 ||| En el País de los Bosques Encantados

Para apreciar la foto que aparece en este tweet, quizás hay que ver las otras imágenes que aparecen en el "cómo se hizo" en el Huffington Post (¡y el impresionante video!)

Aquí recomiendo grupos de al menos 5, donde un alumno es la Reina (?) y los demás viven y trabajan en la casa.

(1) Elegir quién será la Reina.

(2) Preguntas para "los trabajadores", a contestar individualmente:

  • ¿Cómo te llamas?
  • ¿A qué te dedicas?
  • ¿Qué efectos tienen los hongos?
  • ¿La Reina es buena o mala — y por qué?
  • ¿Qué es lo que – hasta ahora – nunca has contado a nadie

(3) En una puesta en común – ¡presenciada por la Reina! – puede haber, y podríamos mantener, contradicciones y versiones que no acaban de encajarse.

Actividad ideal para que cada alumno cuente su versión en una entrada en un blog, que la Reina luego comentará.

También se puede contar las historias por parejas – marido y mujer que viven en la casa.

Importante con los blogs: para que haya más comunicación conseguir comentarios, que esta actividad logrará. ¡Luego se puede contestar a la reina!

Historias con o sin tecnología
Las actividades de esto tipo se pueden hacer — y hablamos de niveles a partir de A2 — perfectamente con papel y boli pero la tecnología nos proporciona herramientas fantásticas para realizarlas.

Las que siempre recomiendo son Blogger, Edmodo, una comunidad (privada) de Google+, y Spreaker si queremos grabar las historias. Hay muchas más, si quieres proponer alguna en los comentarios.

No hay que verlos como cucarachas…
Era Mark Twain que dijo que "si no se te ocurre al menos dos maneras de deletrear una palabra en inglés, demuestra una falta de imaginación".

Sí, en las tareas creativas, las que requieren el uso de la imaginación, tus alumnos van necesitar más ayuda de tu parte — pero se trata de ayuda, no tanto de corrección. Y sí, van a producir más errores, pero hay que ver los errores no como cucarachas sino como orugas que luego se transforman en mariposas.

Cucarachas que se convierten en mariposas

Logo 30 años formando profesores30 años en 30 citas, #7
Para celebrar los primeros 30 años de IH Barcelona como centro de Formación ELE, vamos publicando cada semana una cita o frase de las que nos han ayudado a formarnos como profesores.

Haciendo boca con la lista de la compra de la semana

 

Pictionary, La compra de la semana 1

La semana pasada Xavi nos hablaba de actividades motivadoras y significativas. Aquí un ejemplo de la clase de nuestra compañera Susana Ortiz, que trabajaba el léxico de la comida (alimentos, formato de presentación — paquete, lata, botella — los precios, etcétera) en una clase de A2.

Después de un Pictionary de "todo el léxico que ya sabían" (ver imagen, arriba), Susana les pidió que — en grupos de tres — hicieran la lista de la compra de la semana (ver la segunda imagen, abajo).

Pictionary, La compra de la semana 2

Tuvieron que negociar y ponerse de acuerdo (¡como buenos compañeros de piso ;-) !) y estimar el precio total. Luego, en el descanso, bajaron al supermercado para comprobarlo.

Susana nos comenta que luego el total les pareció excesivo y la actividad dio mucho de sí: hubo que recortar el presupuesto, eliminando algunos de los productos de la lista, y cambiando lo que ya tenían en mente para comer durante la semana.

Hablaron de comida, platos fáciles para preparar, etcétera y, haciendo boca, acordaron hacer un pícnic el viernes en el Parque de la Ciudadela.

Continuará…

5 actividades que combinan audio y mapas

El app de Spreaker

El app de Spreaker: gratis, y tan fácil de usar…

Como había prometido, os propongo una serie de actividades que combinan el audio y los mapas (entendidos de forma laxa).

La mayoría de nuestros estudiantes tienen móviles que les permiten grabar audio (os vuelvo a recomendar Spreaker), por lo que no debería ser complicado llevar estas propuestas al aula.

  1. Un itinerario sonoro: Podemos adaptar la propuesta de hace unos días y pedir a los estudiantes que en una ruta determinada (el trayecto de casa a la escuela, un recorrido turístico por la ciudad, etc.) retengan los sonidos que perciben y las sensaciones que experimentan y que luego confeccionen un itinerario sonoro. Primera parada: el trino de los pájaros en el parque; segunda parada: el barullo del mercado a primera hora de la mañana; tercera parada: el estruendo de una avenida con mucho tráfico; cuarta parada: el repiqueteo de las cucharillas de café en el bar donde desayunan…
  2. Un safari auditivo: Durante un día los estudiantes agudizan sus oídos y anotan las palabras y expresiones nuevas que cogen al vuelo en su periplo cotidiano. Como grabarlas es demasiado difícil, lo mejor es que las anoten y después expliquen su día de caza. La "pieza cobrada", dónde dieron con ella, quién la pronunció, qué significa, etc.
  3. Una audioguía. Recuperamos esta bonita idea que publicamos hace tiempo. ¿Por qué no preparan los estudiantes la audioguía de un museo, de una exposición, de su barrio, de la ciudad…?
  4. Una caza del tesoro. Podemos preparar (o mejor, que lo hagan los estudiantes por equipos) un recorrido en el que los estudiantes tienen que encontrar pistas siguiendo indicaciones de audio hasta dar con un tesoro. Y, por supuesto, el equipo que lo encuentre primero, se lleva un premio.
  5. Una ruta literaria. En el caso de Barcelona, muchos escritores han ambientado su obra en la ciudad. Se puede elegir una obra y buscar los fragmentos en los que se describen lugares de la ciudad, visitarlos, y grabar el texto. Por ejemplo, pasajes de El misterio de la cripta embrujada o La ciudad de los prodigios, de El Quijote, de La sombra del viento, La catedral del mar, de Últimas tardes con Teresa, de Nada… Podemos hacer un excelente trabajo de pronunciación y entonación en este caso. O convertir esta actividad en una experiencia de creación colaborativa y, ¿por qué no?, escribir nuestra propia obra maestra. ¿Cuál es su lugar favorito? ¿Cómo lo describirían? ¿Qué le pasaría en ese lugar a nuestro Ulises particular, por ejemplo, un fan de Fito de camino al concierto de su ídolo?

¿Se os ocurre alguna idea más?

3 palabras claves en cualquier clase: sharing is caring

Sharing is caring

La madre irlandesa de un amigo de mis hijos de toda la vida les enseñó una frase mágica cuando eran muy pequeños: sharing is caring.

Les pregunté el fin de semana qué quiere decir. En catalán tenemos una frase muy parecida — compartir és viure — pero nos ha costado más una traducción adecuada al castellano. Según mi hija, quiere decir algo así como compartir es 'me importas'; quiere decir "si tú me importas, compartiré cosas contigo". La traducción es complicada porque ese "caring" conlleva algo de importar, algo de querer y algo también de cuidar.

Dervila la utilizaba cuando sus hijos se peleaban por los juguetes y mis hijos adoptaron la frase como algo muy suyo. Como todos los niños, ellos también se peleaban por los ladrillos de Lego (¡etcétera!) pero cuando eso ocurría, uno de ellos pronunciaría la frase mágica y pasaban de la rabia al entendimiento total prácticamente al instante. Era realmente bonito de ver.

Por esa misma época — finales de los 90/principios del nuevo siglo — la tecnología comenzaba a abrirse camino a pasos de gigante en todos los aspectos de la vida y, además de ir probando algunas de las posibilidades que nos ofrecía la entonces "nueva" tecnología, hice lo que era para mi un cambio importante en lo que les pedía a mis alumnos.

Antes, cuando comencé como profesor — a principios de los 80 — hacía lo que hicieron mis profesores en el colegio: además de los interminables ejercicios, (im)ponía mínimo una redacción a la semana; las recogía; corregía TODOS los errores en mayúscula con un Bic rojo, y las devolvía a los alumnos para que hicieran las correcciones pertinentes (léase volver a copiar mis correcciones).

Pero — no recuerdo cómo, quizás leyendo este libro — me di cuenta de que era mucho más interesante pedir redacciones no individuales sino colaborativas.

Y comenzaba a pedirles a mis alumnos no solamente que escribieran de forma colaborativa en su redacción, sino que también compartieran todo lo que escribían con todos los demás — primero en papel en los tablones de las paredes de las clases, y luego en blogs de aula.

Compartir no es "share"
Compartir no quiere decir "share" tal como utilizamos la palabra hoy en día en las redes sociales. Compartir no es "like": para que nuestros alumnos aprendan un idioma, ha de ser algo mucho más que hacer un "me gusta".

Flipboard Mundo ELE

Flipboard: hacer flip es muy fácil — pero no es caring

Si queremos utilizar la tecnología en nuestras clases — y entendemos que eso implica que no será el profesor sino los alumnos quien la utilizan — una de las cosas más importantes que hemos de hacer es seleccionar la herramienta más adecuada. Hay algunas que por muy populares que sean, por muchos "me gustas" que consigamos, son poco adecuadas para una clase de idiomas.

Para mi es el caso de las herramientas tipo Flipboard (aunque, para profesores, tenenos casi a punto de lanzar un Flipboard con actividades para ELE); es el caso de Instagram (donde normalmente veo muy pocos comentarios, muy poca interacción — clave para el éxito de cualquier actividad que pretenda aprovechar las TICs, aunque esta iniciativa con Instagram la seguimos con mucho interés); y lamentablemente también es el caso de Twitter (ver esta entrada, en inglés, en nuestro blog de tecnología).

(En cuanto a Facebook, dicho sea de paso, cuatro años después, sigo diciendo que "no" ;-) !)

Compartir en clase quiere decir primero compartir la experiencia de estar en clase — y disfrutar de esa experiencia de estar con esos compañeros de clase; quiere decir crear cosas juntos; quiere decir luego compartirlas entre todos (quizás también con el resto del mundo), y ahí la tecnología nos facilita mucho el trabajo; quiere decir — gracias nuevamente a la tecnología — comentar lo que hemos creado, porque ahí la tecnología nos brinda más oportunidades para usar el idioma, más oportunidades de interactuar, oportunidades que no tendremos si individualmente entregamos nuestro trabajo (individual) al profesor solo para que lo corrija y lo devuelva.

Entre las muchas herramientas que podríamos elegir para crear un espacio digital donde todo eso pueda ocurrir, os recomiendo sobre todo tres:

  1. Un blog de aula donde todos los alumnos son autores — donde escriben no solamente comentarios sino también la mayoría de las entradas; por experiencia, diría que Blogger es la mejor opción
  2. Un grupo de Edmodo — muy parecido a Facebook, pero privado, donde además se comparte únicamente lo creado juntos, no nuestras vidas privadas
  3. Una Comunidad de Google+, donde elijamos también la opción de "privada", que nos dará un espacio muy parecido a un grupo de Facebook.

Edmodo está diseñado para ser utilizado con jóvenes, y recomendaría Google+ sobre todo con adultos.

Entre otras ventajas de tener un espacio digital para nuestra clase:

  • Más colaboración
  • Más creatividad
  • Más interacción, más uso del idioma
  • Mejor dinámica de grupo
  • Más caring

Actividades para espacios digitales
¿Qúe hacemos, entonces, con nuestro espacio digital?

Os hemos propuesto últimamente varias de escritura colaborativa que van como anillo al dedo con la tecnología:

Pero compartir incluye no solamente las tareas de expresión escrita. La semana pasada, entre otras posibilidades para escribir diccionarios en clase, Eugenia nos comentó la de un diccionario de preposiciones.

Aquí un ejemplo, hecho en una clase de English for Design, en una escuela de diseño, hace ya tantos años que no recuerdo cual de mis entonces compañeros era la profesora (¿María José?):

Designing prepositions

La idea vino de una página de un diccionario, donde se ilustraban las preposiciones con una serie de flechas; mi compañero/a les pidió que hicieran en pequeños grupos algo parecido con sus propios diseños.

Fotografiadas las imágenes (y ¿en qué clase hoy en día no hay móviles para hacer eso?); compartidas en un espacio digital como los que hemos mencionado; comentadas y quizás después mejoradas, da una actividad compartida excelente, donde los alumnos darán más porque les importa, precisamente porque es compartida.

Más actividades compartidas
Otras actividades para crear cosas juntos, compartirlas y compartir la experiencia de su creación:

De todo lo que podamos querer tener en nuestras clases, crear grupo es sin lugar a dudas lo más importante y crear grupo necesariamente ha de implicar sharing is caring.

Da igual la tecnología que tengamos: lo que cuenta al final es el buen rollo que consigamos crear.

Logo 30 años formando profesores30 años en 30 citas, #5
Para celebrar los primeros 30 años de IH Barcelona como centro de Formación ELE, vamos publicando cada semana una cita o frase de las que nos han ayudado a formarnos como profesores.

Un viaje diferente hacia el sur de España

Sí vais al Encuentro Práctico de Berlín de la semana que viene (y ¡quedan todavía algunas plazas!), tendréis la oportunidad de ver la película Vivir es fácil con los ojos cerrados — y de asistir al Coloquio con su escritor y director, David Trueba.

No he visto la película, pero por el trailer veo que tiene una curiosa coincidencia con la actividad que propuse el martes: también va de un viaje "diferente", en este caso recogiendo (creo) personajes diversos para ir al sur de España para ver a John Lennon.

Creo que, eligiendo otro personaje (¿un concierto de Fito & Fitipaldis…?) el trailer podría servir como punto de partida para que tus alumnos hicieran una actividad de expresión escrita colaborativa — aunque vuelvo a insistir que también de expresión oral, si prefieres, grabando la historia en un móvil (ver la fantástica app de Spreaker).

Me comentó Esther, una de mis (en este caso ex-) compañeras que probó la actividad propuesta el martes, que buscar información sobre la furgoneta hippy dio de sí. Si el viaje es por España, buscar e incluir información sobre los pueblos y regiones por donde pasen también podría ser interesante, para enriquecer la actividad.

Eso sí, nada de robar imágenes de Google. ¡Una furgoneta — o un 600 — es tan fácil de dibujar!