10 ideas para aprovechar tu barrio en clase

Una foto de mi barrio (foto de Tom): un concurso de fotos es de una de esas ideas que siempre funcionan bien en clase

Hablando con Tom sobre blogs, las clases, nuestras respectivas obligaciones, yo le comentaba lo difícil que es a veces encontrar una idea nueva y él me decía que le sobran las ideas, pero no tiene tiempo para llevarlas a cabo.

Después de la conversación me volví a casa un poco mohíno, porque es verdad que a mí también me falta tiempo para hacer todas las cosas que tengo que hacer, pero muchas veces tampoco se me ocurre ninguna idea buena, y esto me tenía un poco frustrado.

En casa me esperaba una montaña de ropa que doblar… y, la verdad, la tarea no me hacía sentir más animado, así que decidí tomarme un respiro y sentarme en una terraza a tomar algo.

Alguien dirá que no le extraña que luego no tenga tiempo si me dedico a perderlo de esa manera, pero, como canta Manolo García, "nunca el tiempo es perdido". Lo pude comprobar en esa terraza. Dos personas sentadas en la mesa de al lado estaban hablando sobre los preparativos de la fiesta mayor de su barrio. ¡Eureka! Podía aprovechar que se acercan las fiestas mayores de muchos barrios para trabajarlo en clase: hablar de la fiesta mayor, del barrio, de su historia…

Así que me puse manos a la obra y en una servilleta hice una lista de diferentes actividades que podemos hacer con nuestros estudiantes aprovechando el barrio donde estudian.

Aquí la tenéis:

  1. Hacer dos copias distintas del mapa del barrio en las que figuran elementos diferentes (una farmacia, tal restaurante, la boca del metro, etc.). Los estudiantes, en parejas, se preguntan cómo llegar desde la escuela a determinado lugar.
  2. Explorar el callejero de nuestro barrio: ¿qué personajes ilustres han dado nombre a las calles?, ¿hay alguna calle con un nombre curioso?, ¿hay alguna tendencia?, ¿qué tipo de nombres predominan?, etc.
  3. Hacer una guía de nuestros lugares favoritos: bares, restaurantes, tiendas, etc.
  4. Organizar una visita guiada por el barrio (se divide la ruta o los temas entre los estudiantes).
  5. Organizar una búsqueda del tesoro o una yincana (sí, está es la ortografía que propone la Academia) por el barrio para conocerlo mejor.
  6. Buscar la información sobre la historia del barrio y organizar una exposición en clase.
  7. Organizar un concurso fotográfico y una exposición. (En el blog encontraréis diferentes ideas al respecto).
  8. Hacer propuestas para mejorar el barrio.
  9. Hacer entrevistas a diferentes personas del barrio (un vecino, un tendero, el dueño de un bar, un portero…) y conocer su relación con el barrio, sus opiniones, etc.
  10. ¿…?

Al final ese rato en el bar fue productivo. Como dice un personaje de la novela O lapis do carpinteiro de Manuel Rivas, "hai tascas que son universidades" (cito, de ahí la ortografía, el original gallego). Quería llegar a diez ideas, pero la ropa limpia estaba esperándome, así que os propongo que me ayudéis a completar la lista.

¿Qué otras ideas se os ocurren?

Anuncio buenísimo para tu clase del lunes

Hace muchos años hice como alumno un curso de formación de profesores que era importante para mi futuro profesional donde uno de mis tutores se quejaba de la “poca planificación” de mis clases, parte integral del curso.

Desde que comencé como profesor, me ha gustado llevar “casi nada” de material a clase, algo bueno, algo rico, que dará de si, que dará — si todo va bien — 60 minutos de interés y de conversación (algo que, confieso, no siempre conseguía, sobre todo cuando él venía a observarme 😉 !),

Este video, por ejemplo (o éste, o los dos) y lo que dice de las relaciones y especialmente de los hombres (y el segundo, de Donald Trump).

Lamentablemente, yo ya no tengo clases para ponerlo a prueba, pero si lo probáis, me encantaría saber qué tal fue la clase…

Hacer un remake

Busca una escena de una serie de televisión o de una película en la que dialoguen dos personajes que te parezca interesante. No debe ser muy larga (un trailer siempre puede ser una alternativa).

Diles a tus estudiantes que van a ver una escena y que tienen que memorizarla tan bien como puedan porque luego la van a repetir en parejas. Tienen que intentar recordar las frases exactas con todos los detalles posibles (duración, entonación, etc.).

Avísales de que, si no recuerdan algo, tendrán que improvisar de manera que la escena siga siendo coherente.

Para repetir la escena puedes poner nuevamente el vídeo sin sonido o incluso puedes pedirles que la representen como si estuvieran haciendo un remake.

La historia de una casa

Hace unos días vi una noticia en televisión acerca de la casa más antigua del distrito de Gracia, en el barrio de Vallcarca. Está previsto que este edificio de 1790 sea derruido para cumplir un plan urbanístico que afecta a la zona. La noticia me interesó por diferentes motivos. En primer lugar, por una cuestión sentimental: al ser hijo de Vallcarca, he pasado por delante infinidad de veces y me entristece que vayan a derribarla, porque además me parece muy bonita. Y por otro lado me hizo pensar en que una noticia como esta se podría  usar para la clase de español para imaginar cómo ha ido cambiando la vida de la casa con las generaciones…

  • ¿Cómo era Vallcarca en 1790? ¿Quiénes eran las personas que hicieron construir la casa? ¿Qué había en la casa? ¿Qué hacían cada día?
  • ¿Qué pasó en Barcelona en esos años?
  • ¿Y en 1890? ¿Cómo había cambiado la ciudad? ¿Cómo imaginan a la familia que vivía en la casa? ¿Qué había pasado en esos 100 años?
  • ¿Y 50 años después? ¿Quién vivía en la casa en 1940? ¿Cómo era la vida en Barcelona entonces?
  • ¿Y justo antes de los Juegos Olímpicos en 1990?

Por supuesto, esta actividad se puede hacer con cualquier edificio y no solamente con esta casa. Podemos dividir a los estudiantes en parejas o pequeños grupos y asignarles una época y pedirles que investiguen un poco y busquen información sobre la época, etc. y después imaginen unos personajes y su vida.

Y si elegimos un rincón de la casa e imaginamos diferentes escenas que se han vivido allí, como hace Richard McGuire en su excelente cómic Here.

Antes o después
Si estáis en Barcelona, antes o después, podéis visitar juntos la exposición sobre la fotografía en la ciudad que hay en el Palau de la Virreina.

Una clase de un idioma extranjero: un viaje, una búsqueda

The real reason for a quest is always self-knowledge | Thomas C. Foster

Hay una frase del profesor de literatura Thomas C. Foster que me gusta mucho, que dice: "The real reason for a quest is always self-knowledge".

Foster la utiliza para explicar que en literatura un viaje siempre implica una búsqueda cuyo objetivo es en el fondo descubrir algo sobre nosotros mismos, pero yo creo que funciona en literatura porque en gran medida es así en la vida real.

A mí me encanta viajar –y no me refiero necesariamente a visitar otro lugar, sino al mero hecho de trasladarme–, porque el movimiento me permite descubrir muchas cosas. Prefiero caminar siempre que puedo, porque caminar me ayuda a pensar y poner en orden mis ideas (un día me gustaría probar este método peripatético con los estudiantes y dar la clase paseando), pero también disfruto mucho los trayectos en autobús, en metro o en tren.


Si tenemos walking meetings, ¿por qué no walking classes?

Antes pasaba muchos veranos fuera de la ciudad y cada mañana para ir al trabajo tenía que caminar durante más de una hora por la montaña hasta la estación más cercana donde cogía un tren en el que viajaba cerca de otra hora más siguiendo la costa hasta llegar a Barcelona. A pesar de que tenía que levantarme muy temprano, esas dos horas de viaje me parecían un regalo: tenía un tiempo valiosísimo para reflexionar sobre mis problemas y mis anhelos y para repasar mis clases, de modo que esos trayectos se convertían en una búsqueda de soluciones, en un descubrimiento de pensamientos y emociones…

En mi opinión, una clase de un idioma extranjero se parece mucho a un viaje. Y, por lo tanto, a una búsqueda. La búsqueda de unas palabras para expresar nuestros pensamientos, nuestras opiniones, nuestras emociones, nuestros deseos de una forma nueva y, por lo tanto, iluminados por una luz distinta. A mí me recuerda la sensación de pisar nieve virgen (los que hayáis vivido en un lugar frío entenderéis perfectamente la emoción de caminar sobre la nieve por la que nadie ha pasado aún).

¿Qué buscan nuestros estudiantes cuando se encierran en un aula para aprender español? ¿Dónde esperan que les conduzcamos, como si fuéramos un Virgilio o una Beatriz (os dejo elegir entre el Infierno y el Paraíso)?

Es probable que alguien piense que los estudiantes no buscan adquirir autoconocimiento sino el conocimiento de una lengua. Pero yo creo que, aunque sea sin darnos cuenta, el aprendizaje de una lengua extranjera nos enseña mucho sobre nosotros mismos: sobre nuestras habilidades y nuestros puntos débiles, sobre nuestras expectativas y nuestra capacidad de trabajo y sacrificio, sobre cómo nos relacionamos, sobre cómo aprendemos, sobre nuestros prejuicios… El camino para alcanzar el Santo Grial que representa la lengua que queremos aprender al final dibuja, como ese pasatiempo infantil de unir puntos para formar una imagen, una parte del mapa de nuestro mundo interior. Hay mucha magia en ese recorrido.

Me he puesto místico, y no era la idea.

La idea era presentaros una actividad aprovechando una de las citas que me inspiran como profesor. Pero a menudo cuando emprendemos un viaje no sabemos realmente dónde acabaremos porque, como saben todos los niños, los senderos siempre se bifurcan o llevan a un cruce de caminos donde es necesario elegir. Y eso también pasa en las clases, en las que frecuentemente nuestra ruta se ve modificada inesperadamente.

Pero, volviendo a nuestro camino, tanto si estáis de acuerdo conmigo en que una clase es una forma de autoconocimiento como si no, en el aula dan muy buen resultado las actividades en las que pedimos a los estudiantes que justifiquen sus decisiones, sus opiniones, etc. Hemos hablado ya en otras ocasiones de la importancia de formular buenas preguntas, que obliguen al estudiante a argumentar su respuesta.

DAFO

El análisis DAFO en la clase de ELE
Una actividad de este tipo que podemos llevar a la clase es el análisis DAFO. Alguna vez os he propuesto actividades inspiradas en el mundo del coaching porque creo que en clase dan mucho juego para hacer que los estudiantes interactúen.

Esta semana, aprovechando que se acaba el año y que el tema que nos tocaba trabajar estaba relacionado, he probado el análisis DAFO con mis estudiantes y ha funcionado muy bien. Estábamos hablando de cambios en la vida de una persona y de propósitos para el nuevo año. Cada estudiante elegía tres buenos propósitos que tuviera para el año nuevo, cosas que quería cambiar o empezar a hacer y pensaba en las fortalezas y las oportunidad con las que cuenta para conseguir su propósito y en las debilidades y las amenazas a las que debería hacer frente. Después le explicaron este análisis a un compañero, que tenía que, apoyándose en los aspectos positivos, darle consejos al primer estudiante para conseguir salvar las dificultades y convertirlas en ventajas.

La actividad se puede adaptar a niveles diferentes y permite a los estudiantes practicar muchas estructuras y vocabulario distintos.

Cuando vi que una de las parejas se olvidaba por completo de la actividad porque estaban muy interesadas en discutir cómo conseguir un trabajo en Barcelona, me di cuenta de que el objetivo se había cumplido.

¿Aprendieron algo los estudiantes sobre sí mismos en esa clase? Yo creo que sí, pero deberíamos hacerles la pregunta a ellos.

Lo que sí puedo afirmar es que este viaje a través de citas que hemos hecho Tom y yo durante este año a mí me ha enseñado mucho sobre lo que hago y que he aprendido muchas cosas útiles para mis clases gracias a las citas de Tom y a vuestros comentarios, pero también mucho sobre mí mismo como profesor.

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Para celebrar los primeros 30 años de IH Barcelona como centro de Formación ELE, vamos publicando cada semana una cita o frase de las que nos han ayudado a formarnos como profesores y como personas.