Cosas que deberíamos preguntar a los alumnos, y no precisamente de los tiempos verbales

En mi colección de citas, hay una de Milan Kundera: "La memoria no guarda películas, guarda fotografías". Y hay otra de Julio Cortázar, de Rayuela, que dice que "la vida de los otros no es cine sino fotografía, es decir no podemos aprender la acción sino tan sólo sus fragmentos eleácticamente (sic) recortados".

Será que me paso demasiadas horas en Instagram pero creo que en mi memoria sí que me caben trozos, varios segundos de pelicula, quizás hasta 10 o 15, de escenas de clases de hace 20 o 25 años que recuerdo como si fueran clases de la semana pasada.

Una pena que no quepa más, porque me gustaría poder recordar todo lo que me ha explicado mi hija sobre sus experiencias en clase. Y me hubiera gustado incluir dentro de la presente serie de citas algunas de las muchas cosas que me ha enseñado pero la memoria me falla y doy solo con el recuerdo de haber aprendido tanto sobre mi profesión al escuchar las historias que supo desde muy pequeña que me fascinaban.

Una frase sin (?) consecuencia de hace 20 años
Así que para la cita de esta semana vuelvo más atrás a un trozo de "película" que guardo desde hace muchos años, de un taller que hice en una escuela de cuyo nombre no quiero acordarme (!). Los profes éramos conscientes de que teníamos muchos problemas en las clases de adolescentes así que, como responsable del programa de formación, propuse hacer un taller sobre el tema.

Pedí a los asistentes que escribieran en un papel una lista de las cosas que interesaban a sus alumnos y al cabo de unos minutos elegí al azar para leer en voz alta la lista de una chica joven cuya cara sale en el vídeo, y que se llamaba Montse. Tenía una lista muy larga, 20 y 25 ítems, cosas muy concretas, cantantes y álbums y videojuegos (hablamos de la época de Whitney Houston y de Commandos).

En el trocito de "película", esta conversación:

¿Cómo lo sabes? Les pregunté

Compañera de Montse: Pero, ¿cómo lo sabes?
Montse: Pues… ¡les pregunté!

En mi memoria, las dos están sorprendidas: una porque Montse sabe tanto de los intereses de sus alumnos, Montse quizás porque le sorprende que alguien pudiera entrar en una clase de adolescentes y no interesarse por lo que les motivara.

Recuperé este trozo de película, aparentemente sin consecuencia, cuando Xavi proponía en la entrada de la semana pasada que habría que implicar a los alumnos en la toma de decisiones. Lo guardo quizás porque era el momento en que me convencí de algo que de hecho ya llevaba tiempo haciendo: preguntarles a los alumnos, de forma sistemática, qué opinaban de las clases, de los libros que utilizábamos, de cómo los utilizábamos, etcétera.

CATs, y no de las que salen en Instagram
Por la misma época, me enseñaron algo que los americanos llaman classroom assessment techniques (CATs). Hay muchas, pero si quieres saber lo que opinan tus alumnos te recomiendo una de las más fáciles, los one-minute papers, que se llaman así porque das, al final de la clase, solo un minuto para rellenar el papel.

Llevas una semana con una clase: ¿tus alumnos están contentos?, ¿dedicas demasiado tiempo a transmitir la gramática?, ¿el nivel que marcas les parece demasiado alto, o demasiado flojo? Basta con elegir tu pregunta (y es mejor limitarte a una) y repartir un trozo de papel a cada alumno (con la cuarta parte de una hoja de A4 del papel de reciclaje tendrán suficiente).

En algunos casos la respuesta puede ser un simple "Sí", "No" o "No lo sé". También me gusta que apunten lo que hacemos "demasiado", o "demasiado poco". Anónimo, por supuesto. Al recoger los papeles, y al leerlos y recopilar las respuestas, ya tienes una feedback valioso, que te orienta para la semana que viene.

Las CATs del siglo XXI
Si eres lo que mi hija llamaría "un profe enrollado", quizás no te hacen falta los papelitos: tus alumnos ya te lo dirán abiertamente. Pero si quieres una alternativa más sofisticada, os recomiendo los formularios de Google Drive.

Formulario de Google Drive, muy fáciles de usar: cuestión de añadir una nueva pregunta (A) y cambiar el tipo de pregunta (B) si no queremos selección múltiple (las opciones, en el menú)

Son muy fáciles de crear, recopilan toda la información, calculan todos los porcentajes y hasta te los convierten en gráficos bonitos, de forma automática:

Resultados en un formulario de Google Drive

Resultados de una encuesta realizado en un formulario de Google Drive… con un campo adicional para "cualquier otro comentario" (a menudo más interesante que las estadísticas)

Otro trozo de película: una ex-compañera mía (Cristina) que propone incluir en nuestro cuestionario final de curso la pregunta "¿Qué harías para mejorar este curso?". 20 años más tarde la sigo incluyendo en todos los cuestionarios.

Podemos asistir a muchos congresos, muchas ediciones de nuestro propio Encuentro Práctico, escuchar a muchos ponentes y leer muchos libros, y nos compensará hacerlo, pero la memoria no tiene capacidad para guardar libros, guarda apenas algunas frases sueltas, pronunciadas quizás por grandes conferenciantes, quizás por una niña de 6 añitos.

Ver también
Para saber más sobre las CATs, os recomiendo un clásico: Classroom Assessment Techniques: A Handbook for College Teachers

Lo que dice una quinceañera: 'A Cat is Not a Dog' and Other Advice for Blended Learning Teachers

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Para celebrar los primeros 30 años de IH Barcelona como centro de Formación ELE, vamos publicando cada semana una cita o frase de las que nos han ayudado a formarnos como profesores y como personas.

3 palabras claves en cualquier clase: sharing is caring

Sharing is caring

La madre irlandesa de un amigo de mis hijos de toda la vida les enseñó una frase mágica cuando eran muy pequeños: sharing is caring.

Les pregunté el fin de semana qué quiere decir. En catalán tenemos una frase muy parecida — compartir és viure — pero nos ha costado más una traducción adecuada al castellano. Según mi hija, quiere decir algo así como compartir es 'me importas'; quiere decir "si tú me importas, compartiré cosas contigo". La traducción es complicada porque ese "caring" conlleva algo de importar, algo de querer y algo también de cuidar.

Dervila la utilizaba cuando sus hijos se peleaban por los juguetes y mis hijos adoptaron la frase como algo muy suyo. Como todos los niños, ellos también se peleaban por los ladrillos de Lego (¡etcétera!) pero cuando eso ocurría, uno de ellos pronunciaría la frase mágica y pasaban de la rabia al entendimiento total prácticamente al instante. Era realmente bonito de ver.

Por esa misma época — finales de los 90/principios del nuevo siglo — la tecnología comenzaba a abrirse camino a pasos de gigante en todos los aspectos de la vida y, además de ir probando algunas de las posibilidades que nos ofrecía la entonces "nueva" tecnología, hice lo que era para mi un cambio importante en lo que les pedía a mis alumnos.

Antes, cuando comencé como profesor — a principios de los 80 — hacía lo que hicieron mis profesores en el colegio: además de los interminables ejercicios, (im)ponía mínimo una redacción a la semana; las recogía; corregía TODOS los errores en mayúscula con un Bic rojo, y las devolvía a los alumnos para que hicieran las correcciones pertinentes (léase volver a copiar mis correcciones).

Pero — no recuerdo cómo, quizás leyendo este libro — me di cuenta de que era mucho más interesante pedir redacciones no individuales sino colaborativas.

Y comenzaba a pedirles a mis alumnos no solamente que escribieran de forma colaborativa en su redacción, sino que también compartieran todo lo que escribían con todos los demás — primero en papel en los tablones de las paredes de las clases, y luego en blogs de aula.

Compartir no es "share"
Compartir no quiere decir "share" tal como utilizamos la palabra hoy en día en las redes sociales. Compartir no es "like": para que nuestros alumnos aprendan un idioma, ha de ser algo mucho más que hacer un "me gusta".

Flipboard Mundo ELE

Flipboard: hacer flip es muy fácil — pero no es caring

Si queremos utilizar la tecnología en nuestras clases — y entendemos que eso implica que no será el profesor sino los alumnos quien la utilizan — una de las cosas más importantes que hemos de hacer es seleccionar la herramienta más adecuada. Hay algunas que por muy populares que sean, por muchos "me gustas" que consigamos, son poco adecuadas para una clase de idiomas.

Para mi es el caso de las herramientas tipo Flipboard (aunque, para profesores, tenenos casi a punto de lanzar un Flipboard con actividades para ELE); es el caso de Instagram (donde normalmente veo muy pocos comentarios, muy poca interacción — clave para el éxito de cualquier actividad que pretenda aprovechar las TICs, aunque esta iniciativa con Instagram la seguimos con mucho interés); y lamentablemente también es el caso de Twitter (ver esta entrada, en inglés, en nuestro blog de tecnología).

(En cuanto a Facebook, dicho sea de paso, cuatro años después, sigo diciendo que "no" 😉 !)

Compartir en clase quiere decir primero compartir la experiencia de estar en clase — y disfrutar de esa experiencia de estar con esos compañeros de clase; quiere decir crear cosas juntos; quiere decir luego compartirlas entre todos (quizás también con el resto del mundo), y ahí la tecnología nos facilita mucho el trabajo; quiere decir — gracias nuevamente a la tecnología — comentar lo que hemos creado, porque ahí la tecnología nos brinda más oportunidades para usar el idioma, más oportunidades de interactuar, oportunidades que no tendremos si individualmente entregamos nuestro trabajo (individual) al profesor solo para que lo corrija y lo devuelva.

Entre las muchas herramientas que podríamos elegir para crear un espacio digital donde todo eso pueda ocurrir, os recomiendo sobre todo tres:

  1. Un blog de aula donde todos los alumnos son autores — donde escriben no solamente comentarios sino también la mayoría de las entradas; por experiencia, diría que Blogger es la mejor opción
  2. Un grupo de Edmodo — muy parecido a Facebook, pero privado, donde además se comparte únicamente lo creado juntos, no nuestras vidas privadas
  3. Una Comunidad de Google+, donde elijamos también la opción de "privada", que nos dará un espacio muy parecido a un grupo de Facebook.

Edmodo está diseñado para ser utilizado con jóvenes, y recomendaría Google+ sobre todo con adultos.

Entre otras ventajas de tener un espacio digital para nuestra clase:

  • Más colaboración
  • Más creatividad
  • Más interacción, más uso del idioma
  • Mejor dinámica de grupo
  • Más caring

Actividades para espacios digitales
¿Qúe hacemos, entonces, con nuestro espacio digital?

Os hemos propuesto últimamente varias de escritura colaborativa que van como anillo al dedo con la tecnología:

Pero compartir incluye no solamente las tareas de expresión escrita. La semana pasada, entre otras posibilidades para escribir diccionarios en clase, Eugenia nos comentó la de un diccionario de preposiciones.

Aquí un ejemplo, hecho en una clase de English for Design, en una escuela de diseño, hace ya tantos años que no recuerdo cual de mis entonces compañeros era la profesora (¿María José?):

Designing prepositions

La idea vino de una página de un diccionario, donde se ilustraban las preposiciones con una serie de flechas; mi compañero/a les pidió que hicieran en pequeños grupos algo parecido con sus propios diseños.

Fotografiadas las imágenes (y ¿en qué clase hoy en día no hay móviles para hacer eso?); compartidas en un espacio digital como los que hemos mencionado; comentadas y quizás después mejoradas, da una actividad compartida excelente, donde los alumnos darán más porque les importa, precisamente porque es compartida.

Más actividades compartidas
Otras actividades para crear cosas juntos, compartirlas y compartir la experiencia de su creación:

De todo lo que podamos querer tener en nuestras clases, crear grupo es sin lugar a dudas lo más importante y crear grupo necesariamente ha de implicar sharing is caring.

Da igual la tecnología que tengamos: lo que cuenta al final es el buen rollo que consigamos crear.

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Crear tu propio juego de la oca

Cartulinas
Yo recorté las cartulinas pero el resto del trabajo lo van a hacer mis alumnos…

Tanto Tom como yo, pensamos que la mejor manera de aprender es hacer cosas. Por eso, siempre sugerimos que sean los propios estudiantes los que preparen el material con el que practicarán el español. Hoy os proponemos una actividad de este tipo.

Todos hemos jugado alguna vez al juego de la oca o algún otro juego similar, ¿verdad? Y ¿por qué no hacer nuestra propia versión?

Lleva un juego de la oca a clase y, después de una pequeña actividad de presentación (algún pequeño ejercicio para descubrir el tema de la actividad), echad una partida. Después, reparte unas cartulinas y, en pequeños grupos, pide a tus estudiantes que diseñen un juego de casillas. Juntos, tienen que decidir las reglas del juego, a qué acciones obliga caer en determinada casilla, etc.

Aparte del vocabulario y de estrategias de negociación, puedes practicar con esta actividad estructuras condicionales y perífrasis de obligación o imperativo: si caes en esta casilla, tienes que retroceder dos / retrocede dos.

Una vez acabados los tableros, los estudiantes se mezclan con estudiantes de otros grupos y juegan una partida.

Tom añade:
¡No recordaba (quizá ni sabía) que todos los juegos de la oca tienen tantas casillas especiales!

Quizás podríamos "pasar" de la tradición y crear juegos de la oca temáticos, por ejemplo del Camino de Santiago:

  • Bebiste de un pozo envenenado. Pierdes un turno.
  • Señalización defectuosa: Tira dos veces — ¡hacia atrás!
  • Etcétera…

En vez de numerar las casillas, podrían poner nombres de pueblos y ciudades: Puente la Reina, Logroño, Santo Domingo de la Calzada…

  • León: ¡Qué maravilla de catedral! … ¡Pero pierdes tu turno!
  • Frómista: ¡Tienes ampollas! Pierdes un turno
  • Ponferrada: ¡Quedas detenido por los Templarios! Pierdes dos turnos

Si tenemos acceso a gente (¿otros profesores…?) que han hecho el Camino, quizás podrían preguntarles sobre sus experiencias y los posibles percances del viaje.

Y desde luego, los alumnos también tendrían que ilustrar sus casillas:

Con pan y vino se anda el camino

Divertido.

En tu clase, ¿tratarías a un niño así?

Aquí un video que viene del foro social del módulo de competencia comunicativa de nuestro curso de formación online (¡gracias, Amaya, por compartirlo!)

No lo tengo claro. Con todos mis más sinceros respetos a las personas que padecen el síndrome de Tourette, me pregunto si es manera de tratar a un niño, sea cual sea el problema de comportamiento que tenga — ¡delante de toda la escuela! — o si no es más bien puro cine hollywoodense.

Aquí para comparar — pero sin la ayuda de los subtítulos 😉 — la historia verdadera de Brad Cohen.

Para aprovechar los cursos online, os recomendamos estar en los foros sociales: allí a veces encontrarás lo más interesante de un curso.

¿Qué opinas? ¿Qué harías para ayudar al niño…?

Cursos de ELE de especialización en formato e-learning

Jóvenes, redes... ¿estás preparado?

Jóvenes, redes… ¿estás preparado?

Hace más bien poco, bastaba formarte como profesor de español, y adquirir un mínimo de experiencia, para acceder a la mayoría de las ofertas de trabajo en el mundo de ELE.

Pero los tiempos cambian y hoy en día es cada vez más necesario continuar formándonos en nuestro campo — y en los campos lindantes, que son las áreas de especialización.

Participamos desde hace casi cinco años en el proyecto formacionele.com, donde ofrecemos una versión "online" de nuestro curso de formación inicial para profesores de español, que ha tenido mucho éxito, con unas 55-60 personas acabando los siete módulos del curso cada trimestre.

Para los que ya tienen una formación básica, el próximo lunes comienza el segundo de los cursos de especialización de este año. Después del éxito del curso de Español para fines específicos (16 personas, con Antonio Orta), ahora le toca el turno a nuestra compañera Geni Alonso, con el curso de Español para jóvenes (del 10 al 23 de marzo).

Los demás cursos de especialización:

  • Español en redes sociales (del 21 de abril al 4 de mayo, nuevamente con Francisco Herrera de tutor)
  • La gramática en la clase de español (del 19 de mayo al 1 de junio, con Reyes Llopis)
  • Leer y escribir en el aula (del 6 al 19 de octubre, con Daniel Cassany)

Geni AlonsoTodos los cursos son de 15 días y no requieren una experiencia previa del e-learning: por el feedback que recogemos de los alumnos, no son pocos los que se llevan la grata sorpresa de que un entorno virtual también puede llegar a ser humano.

En la foto, Geni Alonso, tutora del curso Español para jóvenes