La tecnología no para enseñar sino para aprender

Your whole purpose is your learners' autonomy and your own redundancy | Michael Lewis, The Lexical Approach

Como profesor/a eres un pájaro, un pájaro con un nido lleno de crías. Tu trabajo es darles de comer, el subjuntivo en sus múltiples formas son gusanos: gordos y feos pero necesarios para que aprendan a volar…

Y tu objetivo principal es ése: que abandonen el nido, porque ya saben volar, porque ya no te necesitan, como propone Michael Lewis en nuestra cita de hoy.

La tecnología no para enseñar sino para aprender
Con el tiempo, he pasado de ser profesor de idiomas a ser más bien profesor de informática, dedicando al año muchas más horas a enseñar informática a profesores de idiomas que a enseñar el idioma de Shakespeare a los estudiantes de mi inglés materno.

Como profe de informática también soy pájaro y a menudo cuando veo volar a mis crías pienso que he hecho francamente mal mi trabajo: yo les enseñé a no utilizar la tecnología y a ponerla en manos de sus alumnos — y sin embargo continúan dedicando horas a buscar imágenes en Google y a preparar sus PowerPoints. Y (mea culpa) nuestra cuenta de Instagram sigue sin tener ni una solo foto hecha por un alumno…

Creo que en el mundo de la enseñanza de los idiomas (quizás en el de la enseñanza en general) nos hemos equivocado de camino: mientras nuestros alumnos han salido disparados por una autopista que abrieron hace ya unos cuantos años, los profesores hemos continuado por una pista sin asfaltar que hemos seguido desde hace siglos que conduce sólo al pueblo de nuestros antepasados, a la metodología de siempre: yo enseño, tú aprendes.

Pero ¿por qué continuamos utilizando nosotros la pizarra, por muy digital que sea, cuando en los bolsillos de casi todos nuestros alumnos, hay posibilidades casi infinitas en los dispositivos que a menudo superan en cantidad al número de personas que tenemos delante nuestro en clase, cuando (si les pedimos no que apaguen sino que enciendan) la tecnología que llevan en sus bolsillos les llevaría más rápido a nuestro objetivo común: poder dejar de pagar para aprender el idioma de Cervantes?

Camino hacia la independencia con la tecnología
Os proponemos las siguientes actividades para que vuestros alumnos comienzan a independizarse. Y ya que hemos comenzado con Michael Lewis, autor de The Lexical Approach, las 4 son para ayudarles a mejorar su vocabulario — posiblemente el camino más directo a la autonomía.

1 | Memrise, para aprender vocabulario
Durante muchos años recomendaba a mis alumnos hacer listas de vocabulario a dos columnas, con la traducción en la segunda columna, taparla e ir bajando, comprobando así que habíamos aprendido el vocabulario nuevo:

Aprender el vocabulario (versión 1987)

Aprender el vocabulario, versión 1987 — cuando no había (!!!) apps

Hoy en día Memrise nos permite hacer algo parecido en el móvil pero de forma mucho más divertido.

Actualmente tiene más de 300.000 "cursos" creados por los usuarios para aprender no solamente idiomas como el español o el inglés (y mucho más aparte de idiomas), es gratis, disponible para iOS y Android, adictivo y basado en principios sólidos sobre el aprendizaje.

Para los idiomas, los "cursos" (muy fáciles de crear) pueden ser las fichas de vocabulario de un determinado tema o unidad didáctica, del vocabulario que haya salido durante una semana, un trimestre, etcétera.

Recomiendo:

  1. Probarlo tú con un idioma que tú quieras aprender (o probar con 1026 phrasal verbs en inglés 😉 )!
  2. Crear tú un "curso" para tus alumnos
  3. Pedir un voluntario para crear el siguiente, y el siguiente…
  4. Proponer a los alumnos que hagan otros cursos y/o continuar creando ellos sus propios cursos, por su cuenta, de forma autónoma, a compartir (o no) con sus compañeros

2 | Quizlet, también para el vocabulario
Bastante parecido a Memrise, Quizlet no es tan bonito y moderno (y tampoco tan adictivo) pero con una ventaja importante: una lista de vocabulario se puede importar de Word o de Excel o de un documento de Google Drive compartido.

Recomiendo hacer con Quizlet lo que hemos propuesto con Memrise, pero al crear el voluntario el primer curso para la clase, sugiero la siguiente dinámica:

Tu trabajo, SOLO el 4 y el 5

  • Formar un pequeño grupo (2 o 3 personas) de voluntarios que escribirán el vocabulario en un documento de Google Drive que compartirán también contigo
  • Hacer tú las correcciones necesarias
  • Importar ellos el documento corregido a Quizlet
  • Compartirlo con los demás miembros de la clase

3 | Instagram en vez de hacer los deberes
Sobre todo quizás en niveles más bajos, si tienes muchos usuarios de Instagram en tu clase, como hemos comentado en una entrada anterior, puede ser una herramienta muy interesante para ir creando un diccionario visual de lo que se ha visto en clase.

Es un trabajo que los alumnos harán en gran parte fuera de clase pero muy bueno para reciclar lo visto en clase. Temas: comida, transporte, electrodomésticos, etcétera — repasamos el vocabulario fotografiándolo en el móvil.

Camino a la independencia, es muy bueno despertar ese interés: entro donde sea, en una tienda, en un bar, tengo delante mío una playa — ¿qué objetos puedo fotografiar y cómo se dicen en castellano?

En ese camino, el resultado es importante (¡motiva!) pero también lo es que el alumno aprecie que su profe no va a hacer todo el trabajo y que ese trabajo no se hace exclusivamente en horas de clase.


Atención a la privacidad
En Instagram podemos mantener la privacidad y tanto para profesores como para alumnos que no quieran mezclar su vida privada con la vida de la clase, abrir una segunda cuenta de Instagram es una alternativa. Hay apps que nos permiten llevar dos desde un único dispositivo y también se pueden llevar (como hago yo), desde dos dispositivos diferentes — un móvil y un iTouch, por ejemplo.

Ver también la privacidad en Memrise, Quizlet (interesa también esto) y Twitter.


En niveles superiores, creo que Instagram es más interesante para otro tipo de actividad, sobre todo aquellas que generen más interacción — oral o a través de los comentarios a las fotos. En niveles más bajos, trabajamos con sustantivos fotografiables pero a partir de un B2 son unidades léxicas más complejas, más abstractas y menos fotografiables.

Ver sin embargo la muy interesante iniciativa de InstagramELE.

Hace 30 años siempre acababa mis clases con una frase que mis alumnos odiaban: "For homework, I'd like you to…". Hoy, en la única clase que hago cada semana, les digo "Can you Instagram that…?"

4 | Twitter para aprender el vocabulario con Andrés Iniesta (etcétera)
Para los usuarios de Twitter, a partir de pongamos un B2, seguir a algún famoso que nos interese (un futbolista, por ejemplo, si nos interesa el fútbol) también es buena manera de practicar el idioma.

Es una excelente manera de poner a prueba nuestra comprensión escrita (también oral si tuitea videos) y marcando como favoritos aquellos tuits que contengan palabras o expresiones que entendemos (o casi) pero no usamos es una muy buena manera de ampliar nuestro vocabulario (y sorprender luego a nuestro profe, que alucinará con lo que sabemos decir ¡sin intervención suya!).

Recomiendo pasar después el nuevo vocabulario de los favoritos de Twitter, a una libreta, o a Quizlet o Memrise…

Aquí, para poner a prueba vuestro inglés (¡y francés!) 😉 , os explico la idea con detalle:

Para los que no son usuarios, hacerse una cuenta es gratis y muy fácil, y seguir única y exclusivamente a Andrés Iniesta o quien sea, a nadie más y no tuitear tú jamás también es una opción. No se trata de estar o no en Twitter, se trata de aprender el castellano como sea, y en parte por tu cuenta.

Otras apps
Anteriormente también hemos recomendado Kahoot, siempre y cuando el trabajo lo hagan los alumnos, no el profesor, preferiblemente en pequeños grupos.

Por lo general, no soy partidario de pedir a los alumnos que instalen apps (a no ser que realmente las vamos a utilizar mucho — como podría ser el caso de Spreaker Studio si quisiéramos hacer que hicieran un podcast semanal. Pero sí suelo recomendar apps que les ayudarán a independizarse de mí, como podría ser el caso de la app de gramática de Difusión (7.99€, pero se puede probar gratis).

Dicho sea de paso, si queréis un buen warmer, pedirles que comenten con sus compañeros qué apps tienen y cuáles usan más en sus móviles. Y ¿verdad que siempre recomiendas que cambien en su móvil el idioma al castellano?

Pero si nos queréis proponer otras apps — sobre todo las que liberarán al alumno del martirio de su profe (!) — por favor, no dejéis de hacerlo, abajo, en los comentarios.

Recomendamos
Por las actividades prácticas que incluyen, entre otras cosas, recomendamos dos libros de Michael Lewis: The Lexical Approach (1993 | Amazon) y su hermano menor, Implementing the Lexical Approach (1997 | Amazon).

¡Debería haber un app que nos permitiera calcular qué porcentaje de nuestras clases dedicamos a la gramática vs el vocabulario (y un largo etcétera)!

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Para celebrar los primeros 30 años de IH Barcelona como centro de Formación ELE, vamos publicando cada semana una cita o frase de las que nos han ayudado a formarnos como profesores y como personas.

Jugar con los diccionarios

Hace algún tiempo leí una frase sacada de un espectáculo del cómico estadounidense Steven Wright que me encantó:

When I first read the dictionary, I thought it was a long poem about everything | Steven Wright

Soy un apasionado de los diccionarios y de las listas en general y supongo que por eso la cita me gusta tanto, pero además me parece que implica cosas muy interesantes.

En primer lugar, que una mirada virgen sobre algo nos puede hacer descubrir aspectos nuevos en los que nadie antes había reparado. Quizás Steven Wright está siendo irónico con su comentario, pero de alguna manera un diccionario es un hermoso poema, si lo miras de una forma distinta.

Este efecto sorpresa da mucho juego en clase si enseñáis en un país hispanohablante, ya que los estudiantes se encuentran continuamente con situaciones diferentes y descubren un mundo nuevo. Por ejemplo, recuerdo los comentarios de un estudiante sorprendido por los jamones que cuelgan en algunos bares.

Y eso nos lleva, por otro lado, a una cuestión más general que es la creatividad. O, más concretamente, a un procedimiento creativo que es la modificación. La frase de Wright me gusta porque descubre la belleza que hay en un diccionario, pero también porque pone de manifiesto un mecanismo de creación muy productivo tanto en el arte como en la vida cotidiana: tomar un elemento y alterar alguno de sus atributos. En este caso, la finalidad. Cogemos un diccionario, pero lo leemos como si fuera una cosa completamente distinta, un poema sobre la totalidad.

En el blog hemos utilizado este recurso muchas veces. Por ejemplo, es la base de esta actividad que me parece fantástica y que se puede llevar a cabo con estudiantes de todos los niveles y de todas las edades.

Y vamos a explotarlo un poco más aplicándolo a los diccionarios. Ya hemos propuesto diferentes actividades con diccionarios en el blog (varias aquí y otra aquí), pero vamos a añadir alguna más.

Podemos alterar nuestro diccionario mediante el vaciado. Diferentes ideas:

  1. Borra una palabra de una definición del diccionario. ¿Leyendo el lema y la definición pueden completar el vacío?
  2. Borra las definiciones de unas palabras y deja que sean los estudiantes quienes las escriban.
  3. Borra el lema de la entrada. ¿La definición es suficientemente clara para identificar la palabra? Puedes darles la primera letra.
  4. Combinando las dos actividades anteriores puedes pedirles que elaboren las definiciones con las que jugar a un juego como el concurso Pasapalabra.
  5. Vaciar todo el diccionario. Es decir, da a cada estudiante una página del diccionario (o que la escoja cada uno o al azar… y mejor un diccionario para estudiantes) y que decidan ellos mismos cuáles son las palabras que creen que deberían aprender en ese nivel, esa semana, etc. Puedes poner un límite: las tres palabras imprescindibles de esa página. Cada estudiante tiene que explicar sus palabras al resto de la clase: significado, cómo se usa, contrario, sinónimo, colocaciones en las que interviene, dar ejemplos… y explicar por qué las ha seleccionado.

¿Y con todas esas palabras no se podría escribir un poema?

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3 palabras claves en cualquier clase: sharing is caring

Sharing is caring

La madre irlandesa de un amigo de mis hijos de toda la vida les enseñó una frase mágica cuando eran muy pequeños: sharing is caring.

Les pregunté el fin de semana qué quiere decir. En catalán tenemos una frase muy parecida — compartir és viure — pero nos ha costado más una traducción adecuada al castellano. Según mi hija, quiere decir algo así como compartir es 'me importas'; quiere decir "si tú me importas, compartiré cosas contigo". La traducción es complicada porque ese "caring" conlleva algo de importar, algo de querer y algo también de cuidar.

Dervila la utilizaba cuando sus hijos se peleaban por los juguetes y mis hijos adoptaron la frase como algo muy suyo. Como todos los niños, ellos también se peleaban por los ladrillos de Lego (¡etcétera!) pero cuando eso ocurría, uno de ellos pronunciaría la frase mágica y pasaban de la rabia al entendimiento total prácticamente al instante. Era realmente bonito de ver.

Por esa misma época — finales de los 90/principios del nuevo siglo — la tecnología comenzaba a abrirse camino a pasos de gigante en todos los aspectos de la vida y, además de ir probando algunas de las posibilidades que nos ofrecía la entonces "nueva" tecnología, hice lo que era para mi un cambio importante en lo que les pedía a mis alumnos.

Antes, cuando comencé como profesor — a principios de los 80 — hacía lo que hicieron mis profesores en el colegio: además de los interminables ejercicios, (im)ponía mínimo una redacción a la semana; las recogía; corregía TODOS los errores en mayúscula con un Bic rojo, y las devolvía a los alumnos para que hicieran las correcciones pertinentes (léase volver a copiar mis correcciones).

Pero — no recuerdo cómo, quizás leyendo este libro — me di cuenta de que era mucho más interesante pedir redacciones no individuales sino colaborativas.

Y comenzaba a pedirles a mis alumnos no solamente que escribieran de forma colaborativa en su redacción, sino que también compartieran todo lo que escribían con todos los demás — primero en papel en los tablones de las paredes de las clases, y luego en blogs de aula.

Compartir no es "share"
Compartir no quiere decir "share" tal como utilizamos la palabra hoy en día en las redes sociales. Compartir no es "like": para que nuestros alumnos aprendan un idioma, ha de ser algo mucho más que hacer un "me gusta".

Flipboard Mundo ELE

Flipboard: hacer flip es muy fácil — pero no es caring

Si queremos utilizar la tecnología en nuestras clases — y entendemos que eso implica que no será el profesor sino los alumnos quien la utilizan — una de las cosas más importantes que hemos de hacer es seleccionar la herramienta más adecuada. Hay algunas que por muy populares que sean, por muchos "me gustas" que consigamos, son poco adecuadas para una clase de idiomas.

Para mi es el caso de las herramientas tipo Flipboard (aunque, para profesores, tenenos casi a punto de lanzar un Flipboard con actividades para ELE); es el caso de Instagram (donde normalmente veo muy pocos comentarios, muy poca interacción — clave para el éxito de cualquier actividad que pretenda aprovechar las TICs, aunque esta iniciativa con Instagram la seguimos con mucho interés); y lamentablemente también es el caso de Twitter (ver esta entrada, en inglés, en nuestro blog de tecnología).

(En cuanto a Facebook, dicho sea de paso, cuatro años después, sigo diciendo que "no" 😉 !)

Compartir en clase quiere decir primero compartir la experiencia de estar en clase — y disfrutar de esa experiencia de estar con esos compañeros de clase; quiere decir crear cosas juntos; quiere decir luego compartirlas entre todos (quizás también con el resto del mundo), y ahí la tecnología nos facilita mucho el trabajo; quiere decir — gracias nuevamente a la tecnología — comentar lo que hemos creado, porque ahí la tecnología nos brinda más oportunidades para usar el idioma, más oportunidades de interactuar, oportunidades que no tendremos si individualmente entregamos nuestro trabajo (individual) al profesor solo para que lo corrija y lo devuelva.

Entre las muchas herramientas que podríamos elegir para crear un espacio digital donde todo eso pueda ocurrir, os recomiendo sobre todo tres:

  1. Un blog de aula donde todos los alumnos son autores — donde escriben no solamente comentarios sino también la mayoría de las entradas; por experiencia, diría que Blogger es la mejor opción
  2. Un grupo de Edmodo — muy parecido a Facebook, pero privado, donde además se comparte únicamente lo creado juntos, no nuestras vidas privadas
  3. Una Comunidad de Google+, donde elijamos también la opción de "privada", que nos dará un espacio muy parecido a un grupo de Facebook.

Edmodo está diseñado para ser utilizado con jóvenes, y recomendaría Google+ sobre todo con adultos.

Entre otras ventajas de tener un espacio digital para nuestra clase:

  • Más colaboración
  • Más creatividad
  • Más interacción, más uso del idioma
  • Mejor dinámica de grupo
  • Más caring

Actividades para espacios digitales
¿Qúe hacemos, entonces, con nuestro espacio digital?

Os hemos propuesto últimamente varias de escritura colaborativa que van como anillo al dedo con la tecnología:

Pero compartir incluye no solamente las tareas de expresión escrita. La semana pasada, entre otras posibilidades para escribir diccionarios en clase, Eugenia nos comentó la de un diccionario de preposiciones.

Aquí un ejemplo, hecho en una clase de English for Design, en una escuela de diseño, hace ya tantos años que no recuerdo cual de mis entonces compañeros era la profesora (¿María José?):

Designing prepositions

La idea vino de una página de un diccionario, donde se ilustraban las preposiciones con una serie de flechas; mi compañero/a les pidió que hicieran en pequeños grupos algo parecido con sus propios diseños.

Fotografiadas las imágenes (y ¿en qué clase hoy en día no hay móviles para hacer eso?); compartidas en un espacio digital como los que hemos mencionado; comentadas y quizás después mejoradas, da una actividad compartida excelente, donde los alumnos darán más porque les importa, precisamente porque es compartida.

Más actividades compartidas
Otras actividades para crear cosas juntos, compartirlas y compartir la experiencia de su creación:

De todo lo que podamos querer tener en nuestras clases, crear grupo es sin lugar a dudas lo más importante y crear grupo necesariamente ha de implicar sharing is caring.

Da igual la tecnología que tengamos: lo que cuenta al final es el buen rollo que consigamos crear.

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7 propuestas para escribir diccionarios en clase

Llega Sant Jordi, Día Internacional del Libro, y la celebración de la palabra. Así que esta semana dedico mi cita a la importancia del léxico:

When students travel they don’t carry grammar books, they carry dictionaries

Esta frase, extraída de una ponencia de Stephen Krashen en unas conferencias del British Council en Milán en 1987, ha sido utilizada por Michael Lewis y otros defensores del enfoque léxico para mostrar la importancia del léxico frente a otros componentes de la lengua como las reglas gramaticales.

Sin entrar en discusiones inútiles sobre qué es más importante y si es posible gramática sin vocabulario y vocabulario sin gramática, creo que todos estaremos de acuerdo en la importancia del aprendizaje del léxico como uno de los factores esenciales en la adquisición de una segunda lengua. Sin embargo, en los últimos años los principales manuales de ELE desatendían el aprendizaje del vocabulario. Afortunadamente, esta situación se está corrigiendo y a los libros de texto han vuelto los ejercicios de vocabulario, las reflexiones sobre el uso de las palabras, etc.

Cada día veo que los estudiantes que se desenvuelven mejor en español son los que manejan más vocabulario y de manera más eficaz y que normalmente los que tienen más vocabulario usan mejor la gramática. Al mismo tiempo, veo estudiantes que conocen bien la gramática de determinado nivel, pero que no están listos para pasar al nivel siguiente y en muchos casos estos estudiantes tienen poco vocabulario.

¿Qué hacen los estudiantes que tienen más éxito? Seguramente leen más. Sin duda, como dijo el mismo Krashen:

"[La lectura] is the most powerful tool we have in language education, first and second".

Si habéis leído los comentarios de las entradas previas, habréis visto que últimamente estamos discutiendo mucho sobre esto. Y aprovecho la entrada para lanzar algunas preguntas: ¿Creéis que hay suficiente texto en los manuales de ELE?, ¿cómo debemos animar a los estudiantes a leer y qué?, ¿cómo trabajáis la lectura y el vocabulario en clase?, ¿cómo trabajáis con los diccionarios?, etc.

Menciono los diccionarios porque son una herramienta esencial para trabajar con el léxico. Y, precisamente, de diccionarios van mis propuestas de esta semana.

¿Por qué no escribimos nuestros propios diccionarios en clase? Ideas:

  1. Elegir el léxico importante de la unidad y confeccionar un diccionario de ejemplos en los que se ve claramente el significado de la palabra y su estructura gramatical (si se combina con una preposición, si tiene género…)
  2. A la idea anterior, se le puede añadir la definición.
  3. Escribir un diccionario lo más connotativo posible, basado en la experiencia de los estudiantes. Por qué les gusta esa palabra, dónde la aprendieron, qué les sugiere… Para las definiciones canónicas ya están los diccionarios académicos. Como variante, ver también los barbarismos de Andrés Neuman
  4. Hacer un diccionario ilustrado. Las palabras se explican con dibujos de los estudiantes. Os hemos propuesta antes este ejemplo, y un diccionario de gestos es muy interesante en un grupo con alumnos de culturas muy diferentes
  5. El diccionario de nuestras palabras favoritas (ver también Las palabras más bellas, un proyecto que hicimos para Sant Jordi hace unos años)
  6. El diccionario de las palabras intraducibles.
  7. El diccionario de las palabras que deberían existir o ¿qué tal esta variante?

¿Más propuestas?The Lexical Approach

Para saber más:
Sobre el enfoque léxico, y por las actividades prácticas que propone, de lectura casi obligada para los profesores de cualquier idioma: The Lexical Approach, de Michael Lewis.

Ver también: en MarcoELE.com, El enfoque léxico en los manuales de ELE, de Mercè Vidiella (documento .pdf).

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Bibilomancia: divertida manera de practicar las formas del futuro

Medusa: Animal marino con forma de seta y con tentáculos… | Foto: Tom Walton

Con esta actividad conseguirás que tus estudiantes practiquen las formas de futuro, se familiaricen con la lectura de diccionarios y practiquen la comprensión lectora y la expresión oral.

Puedes introducir la actividad hablándoles del oráculo de Delfos y de sus crípticos mensajes que requerían una interpretación.

Puedes hablarles también del I Ching como método adivinatorio y después diles que vais a usar un libro sagrado para consultarle sobre vuestro futuro: ¡el diccionario!

Pídeles que piensen en una pregunta que tienen acerca de su futuro: ¿conoceré a alguien interesante este fin de semana?, ¿encontraré un buen trabajo?, ¿aprobaré el examen…?

Entonces, por turnos, formulan la pregunta y abren el diccionario al azar y dejan caer el dedo sobre una palabra. Leen la palabra y la definición a los compañeros que tienen que intentar interpretarla para encontrar una respuesta a la pregunta.

¡Los resultados suelen ser muy divertidos…!