La retroversión

Cuando estudiaba griego y latín en el instituto, como ejercicio, traducíamos frases del castellano a estas lenguas y de estas lenguas al castellano.

Ciertamente, este sistema del estudio de las lenguas clásicas, basado exclusivamente en la traducción, no es un buen método para aprender una lengua viva, ya que descuida la piedra angular del aprendizaje de una lengua: la comunicación.

Sin embargo, no debe descartarse este ejercicio por completo: puede ser una buena actividad que el estudiante puede realizar en casa para tomar conciencia de ciertas estructuras gramaticales y aprender vocabulario. Es especialmente interesante el ejercicio que combina la traducción con la retroversión, es decir, traducir un texto de la lengua meta a la lengua materna y después –unos días más tarde es lo más conveniente– volver a traducir nuestra traducción a la lengua meta. Comparando nuestra versión con la original podemos aprender mucho.

Además, tiene la ventaja de que es un ejercicio que el estudiante puede realizar de forma autónoma. Yo suelo recomendárselo especialmente a los estudiantes de nivel avanzado que quieren trabajar más para perfeccionar su idioma.

¡A mí me dio buenos resultados con el inglés también!

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