Haciendo boca con la lista de la compra de la semana

 

Pictionary, La compra de la semana 1

La semana pasada Xavi nos hablaba de actividades motivadoras y significativas. Aquí un ejemplo de la clase de nuestra compañera Susana Ortiz, que trabajaba el léxico de la comida (alimentos, formato de presentación — paquete, lata, botella — los precios, etcétera) en una clase de A2.

Después de un Pictionary de "todo el léxico que ya sabían" (ver imagen, arriba), Susana les pidió que — en grupos de tres — hicieran la lista de la compra de la semana (ver la segunda imagen, abajo).

Pictionary, La compra de la semana 2

Tuvieron que negociar y ponerse de acuerdo (¡como buenos compañeros de piso 😉 !) y estimar el precio total. Luego, en el descanso, bajaron al supermercado para comprobarlo.

Susana nos comenta que luego el total les pareció excesivo y la actividad dio mucho de sí: hubo que recortar el presupuesto, eliminando algunos de los productos de la lista, y cambiando lo que ya tenían en mente para comer durante la semana.

Hablaron de comida, platos fáciles para preparar, etcétera y, haciendo boca, acordaron hacer un pícnic el viernes en el Parque de la Ciudadela.

Continuará…

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5 Comments

  1. Miroslava Amores

    Algo parecido hice con mis estudiantes. Les daba un presupuesto y de esa cantidad dada solo podían gastar una X cantidad con la que ellos tenían que hacer una lista con los gastos del mes y reportar lo acordado. Lo interesante es que no era mucha la cantidad que se les daba, por lo que aquí se ponía en juego su imaginación y sentido común.

  2. Pues sí, Miroslava, diseñar actividades donde los recursos son limitados, casi insuficientes para poder realizar la tarea a menudo funciona muy bien (y forma parte del diseño de mogollón de juegos de todo tipo).

    Sospecho, sin embargo, que en este caso, funcionó muy bien precisamente porque Susana NO puso muchas reglas (la sencillez, también fundamental en el diseño de juegos y actividades para nuestras clases).

    Ya que no especificó un límite del dinero que podría gastar, eso — y otras cosas — lo descubrieron los alumnos.

    Yo vi quizás 5 minutos de la clase y los veía MUY implicados — y por eso la veo como buen ejemplo de una actividad motivadora y significativa.

    Era significativa para ellos porque la querían hacer, no porque Susana quería que la hicieran.

  3. Otra cosa que me llamó la atención — los dibujos que hicieron (algunos) de los alumnos.

    ¡Cuántas horas perdemos los profes buscando imágenes de comida en Google Images que luego llevamos a clase!

    Vale, el resultado puede ser más vistoso, pero entre las imágenes vistosas robadas y las dibujadas como las que salen en esta entrada, ¿cuáles son más significativas para los alumnos?

  4. Una ventaja extra de las imágenes creadas por los estudiantes puede ser su ambigüedad, que puede facilitar la aparición de más vocabulario.

    "¿Eso es brócoli o apio? ¿Es un cruasán o una empanadilla?"

    Solo a una mente pobre se le ocurre una única manera de interpretar una imagen… (Me encanta la cita de Jackson, Tom.)

    La ambigüedad, los errores, las limitaciones o el contrario, la falta de precisión, pueden ser en efecto muy productivos.

  5. Jeje, cierto Xavi, y es un enorme consuelo para los profes que no sabemos dibujar — ¡no importa!

    Es más, si dibujas mal, ¡mejor!

    Ese también es el encanto de Pictionary, claro.

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