¿Por qué comemos coles de bruselas?

Seguro que, cuando erais niños, hartabais a vuestros padres con inquietantes porqués. Ahora es el momento de hacer lo mismo con vuestros estudiantes.

¿Por qué no empezar la clase lanzando una enigmática pregunta?

Por ejemplo:

  • ¿Por qué las arañas no quedan atrapadas en su propia tela?
  • ¿Por qué tenemos dos ojos cuando solo vemos una cosa?
  • ¿Por qué tengo que ir a la escuela?

Deja que los estudiantes discutan entre sí sus hipótesis. Si se trata de una pregunta difícil, puedes ofrecerles opciones para que discutan cuál creen que es la correcta.

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5 Comments

  1. Por parejas, quizás también sería divertido hacer un rol-play de padres y niños, a ver quién es capaz de dar las mejores respuestas. (Los niños, claro, tendrían que inventar las preguntas ;-)!

  2. Hay dos actividades posibles, en función de cómo sea la pregunta:
    Variante 1
    La pregunta tiene una única respuesta. Los estudiantes tienen que presentar una hipótesis o elegir entre unas opciones. Posteriormente el profesor revela cuál es la respuesta correcta.
    Por ejemplo, ¿por qué las arañas no quedan atrapadas en su propia tela?
    Variante 2
    Los estudiantes tienen que ofrecer tantas respuestas como puedan. Al final gana el estudiante o la pareja que ha pensado más explicaciones o las más originales.
    Por ejemplo, ¿por qué tenemos que ir a la escuela?
    Porque nos obligan.
    Porque no las discotecas no están abiertas de día.
    Para pagar dar de comer a los profesores.
    Etc.

  3. Jeje… Variante 3: no hay respuesta posible (cuando la pregunta es tipo "¿Por que comemos coles de bruselas?" ;-)!!!!!! Un beso, K.

  4. Gracias por el comentario, Margarita.

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