Un árbol genealógico diferente

Delante: Yo, mis hermanos; Detrás: mi padre, mi madre…

En la sala de profes, Maria Cabot nos explica una idea que se le occurió en mitad de la clase:

Hacer el árbol genealógico no parecía entusiasmarles mucho. Se me occurió pedirles que se levantaran y que representaran ellos el árbol, colocándose cada uno físicamente en su sitio — abuelos, padres, hijos, sobrinos etc. Era como si de repente se despertaran todos y de hecho lo volvimos a hacer: primero dibujaron un árbol nuevo y luego la mitad de la clase les explicaba a la otra mitad quién eran y dónde tenían que situarse. Se divirtieron mucho…

¿Por qué dio resultado?

Básicamente porque se implicaban en la tarea. Al implicarse físicamente, se implicaron también en otros niveles.

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