Sant Jordi 2007

Para Sant Jordi hicimos un concurso: "mi frase preferida". Hemos aprovechado el blog que hicimos el año pasado pero, para variar, pedimos una frase, no una palabra.

Los estudiantes tenían que explicar cuál es su frase preferida… o la que les parece más útil, más graciosa, etc.

Nos gustó la historia que ganó (por votos de los profes): ¡cómo te puedes espabilar con un mínimo muy mínimo de vocabulario… sobre todo cuando estás enamorada!

Ver también: "Las palabras más bellas", el concurso del año pasado.

Una idea para Sant Jordi

"¿Qué hago con mis estudiantes esta mañana?" preguntaba alguien en la sala de profesores esta mañana.

Nuestra compañera Carmen Soriano sugirió "algo para Sant Jordi". Estaba leyendo algo sobre García Márquez en el periódico y propuso: "¿Qué tal si van por la escuela preguntándole a la gente qué recuerdan de Cien años de soledad? Citas, escenas…"

No lo hicimos, pero nos gustó mucho la idea.

Categorías de trabajos

Categorías de trabajos

En la sala de profes, Susana preparaba una lista de categorías de trabajos…

Otra idea que nos explicó nuestra compañera Susana Ortiz y que también tiene su origen en un artículo de ADN, esta vez sobre los mileuristas, una persona con "ingresos que no suelen superar los 1000 euros al mes", según Wikipedia*.

En la sala de profes, Susana preparaba una lista de categorías de trabajos, por ejemplo "trabajos difíciles", "trabajos divertidos", "trabajos interesantes", "trabajos curiosos", "trabajos que solo pueden hacer hombres", etc. En clase, iba a pedirles a sus estudiantes que propusieran trabajos para cada categoría y/o categorías nuevas, y que llegaran a un tipo de acuerdo. Buena idea para una actividad.

*[Según el Instituto Nacional de Estadística, citado por la misma fuente, "el salario medio del asalariado español es de 1.538,17 euros brutos al mes (1.703,87 euros al mes para los que trabajan a jornada completa)".]

La cámara desechable

La cámara deshechable

Fotos hechas por los estudiantes de Susana 

Susana Ortiz propone la siguiente actividad, inspirada en la unidad 7 (¿Puedo hacerte una foto?) de Aula 3 de la editorial Difusión.

El profesor lleva una cámara desechable a clase y divide a los estudiantes por parejas. Cada pareja tendrá que realizar un número limitado de fotos (por ejemplo, en el caso de un grupo de 12 estudiantes y una cámara de 24 fotos, cada pareja tendría que hacer 4 fotografías).

Previamente los estudiantes y el profesor han pactado las características de las fotografías que deben hacer: Se puede poner un tema, unas condiciones concretas, establecer unos criterios comunes sobre lo que consideran una buena fotografía, etc. Asimismo, cada pareja de estudiantes deberá ponerse de acuerdo sobre dónde van a ir para hacer las fotografías y qué quieren fotografiar, puesto que tienen un número limitado de disparos.

Como el tema de la unidad de Aula para el que Susana utiliza la actividad es pedir permiso y favores, Susana exige que una de las fotografías sea de los propios estudiantes, que deberán pedirle a alguien que se la haga, y otra, de una persona a la que habrán pedido permiso para fotografiarla.

Los estudiantes tienen una semana para hacer las fotografías y pasarse la cámara entre las parejas, de manera que durante la semana siguiente el profesor pueda revelarlas y llevar a la clase el resultado.

Una vez reveladas las fotografías, se hace un debate para decidir cuál es la más original, la más divertida, la más impactante, etc. Para finalizar la actividad, los estudiantes pueden escribir un pie de foto y las fotografías se pueden exponer en la escuela.

La actividad tiene las ventajas de fomentar la cohesión como grupo, llevar el aprendizaje fuera de la clase, desarrollar la responsabilidad de los estudiantes en el proceso de aprendizaje y la colaboración entre estudiantes, etc.

De espaldas a la pizarra

De espaldas a la pizarra

Piropo… ¡A Monique (guapísima), le costó muchísimo…!

Marta nos propone un juego para repasar el vocabulario

Se divide la clase en dos grupos. Entonces, un estudiante de uno de los grupos sale delante de la clase y se coloca de espaldas a la pizarra. El profesor escribe una palabra, que el estudiante no puede ver. Los otros estudiantes del equipo dan definiciones de la palabra hasta que el compañero la adivina. Cada equipo tiene 5 minutos para definir el máximo de palabras. Al final de las dos tandas, gana el equipo que haya conseguido adivinar más palabras.

Esta variante del clásico juego de las definiciones anima a los estudiantes a trabajar en equipo y favorece la interacción.

Para que todos los estudiantes hagan definiciones y salgan delante de la clase, se puede hacer que cada vez que adivinan una palabra salga un estudiante diferente.

El juego puede utilizarse para repasar el vocabulario de un tema concreto al final de la clase o unas clases más tarde, para refrescar el vocabulario de las últimas lecciones o como actividad de calentamiento o de relajación en una sesión de clase muy larga.