Un árbol genealógico diferente

Delante: Yo, mis hermanos; Detrás: mi padre, mi madre…

En la sala de profes, Maria Cabot nos explica una idea que se le occurió en mitad de la clase:

Hacer el árbol genealógico no parecía entusiasmarles mucho. Se me occurió pedirles que se levantaran y que representaran ellos el árbol, colocándose cada uno físicamente en su sitio — abuelos, padres, hijos, sobrinos etc. Era como si de repente se despertaran todos y de hecho lo volvimos a hacer: primero dibujaron un árbol nuevo y luego la mitad de la clase les explicaba a la otra mitad quién eran y dónde tenían que situarse. Se divirtieron mucho…

¿Por qué dio resultado?

Básicamente porque se implicaban en la tarea. Al implicarse físicamente, se implicaron también en otros niveles.

Los idiomas son como cauces de la actividad espiritual…

Los idiomas son como cauces de la actividad espiritual que en ellos se pone a fluir, pero cauces vivos y dotados de un oscuro poder de orientación que les hace conducir la líquida energía hacia campos sedientes e ignorados.

José Ortega y Gasset, "Problemas culturales: sobre la lengua francesa", en Obras completas, tomo I, Revista de Occidente, Madrid, 1966 (séptima edición), p. 547.