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Concurso de relatos para el día de Sant Jordi

112 ovejas, 113 ovejas...

A las 4 de la madrugada hace ya horas que da vueltas en la cama, incapaz de dormirse…

¿Quieres hacer alguna actividad literaria para celebrar con tus estudiantes el día del libro?

¿Por qué no les animas a participar en el concurso que ha organizado el periódico La Vanguardia con el escritor catalán Quim Monzó?

Se trata de terminar el relato empezado por Monzó en un máximo de 250 palabras. Por supuesto, hay premio (un ordenador). Pero eso no es lo más importante…

Después de leer y trabajar el texto de Monzó pueden escribir su propio final. O podéis escribir uno entre toda la clase, de forma colaborativa, como ya os hemos propuesto en otras ocasiones.

O podéis hacer de jurado y leer algunas de las propuestas que han enviado los lectores del periódico y elegir la que creéis que debe ganar.

Se puede participar hasta el día 12. ¡Suerte!

Concurso de microrrelatos

¿Te cuesta que tus estudiantes escriban? ¿Les gusta escribir y te gustaría motivarles? ¿Queréis hacer algo creativo y desafiante en el aula?

Estas pueden ser algunas de las razones para animar a tus estudiantes a presentarse a un concurso de microrrelatos. Podéis escribir uno entre toda la clase (si las bases del concurso lo permiten) o por grupos o de forma individual.

Nosotros os proponemos este de Radio Lanzarote (¡si no podéis ir de vacaciones a Lanzarote, al menos podéis enviar vuestras palabras!).

100 palabras de tema libre pero con la obligatoriedad de que la radio forme parte del argumento.

¡Manos a la obra!

10 actividades con Masterchef Celebrity en la clase de español

Masterchef

Imagen : Martin Vorel

El trabajo como profesor de español presenta retos que nos ayudan a buscar nuevas ideas que estimulen a los estudiantes y les ayuden a aprender. Uno de esos desafíos suele ser conseguir que los estudiantes incorporen los conocimientos que van adquiriendo a su discurso, consolidar todo lo que saben de modo que no quede solo como conocimiento pasivo y puedan usarlo cuando la situación lo requiera. Hace unos días discutía con mi compañera Júlia y nuestra jefa, Rosario, maneras de revisar con los estudiantes de A1 los contenidos más importantes y, de repente, se me ocurrió que podíamos usar el programa MasterChef Celebrity como excusa.

Si no habéis visto el programa, se trata de un concurso en el que 14 personajes famosos compiten cocinando con el objetivo de conseguir dinero para una ONG.

Para empezar, se pueden imprimir las fotos de los 14 concursantes y se reparten entre los estudiantes que tienen que salir de clase y preguntar a otras personas de quién se trata: ¿Cómo se llama?, ¿de dónde es?, ¿a qué se dedica? y ¿cuántos años tiene? Esto nos permite repasar las preguntas de la información personal (1), el vocabulario de las profesiones, nacionalidades, la concordancia, etc. Si los estudiantes manejan bien estos exponentes, les podemos introducir una forma de hipótesis para la edad: “debe de tener unos xx años”, por ejemplo.

Con las mismas fotografías se puede practicar la descripción física (2). Por ejemplo, un estudiante describe a un personaje y los otros tienen que adivinar de quién se trata.

Cada fotografía nos lleva al perfil del personaje, donde podemos ver un breve vídeo de presentación y los mejores momentos de su actuación en el concurso. Aunque el audio sea difícil para los estudiantes, no es necesario que lo entiendan todo y, a partir del vídeo introductorio y de esos fragmentos, los estudiantes pueden describir la personalidad de cada concursante y practicar el vocabulario para describir el carácter (3). También pueden discutir quién es el más limpio, generoso, nervioso, etc. y practicar el superlativo . También les podemos pedir que imaginen cómo es un día en la vida de uno de los concursantes teniendo en cuenta su profesión, su imagen, el vídeo introductorio, etc., y así practican el presente, las expresiones de tiempo, etc (4).

Con los personajes y un poco de imaginación se pueden trabajar muchos otros aspectos: ¿qué barrio (5) de la ciudad donde estudian los estudiantes creen que se adapta mejor al carácter del personaje y por qué?, ¿cómo imaginan su casa (6)?…

Se puede ver un fragmento del programa en el que se presenten los platos que debe cocinar cada concursante y los estudiantes pueden discutir si les gustan los platos o no, si comen esos platos o alguno similar, qué productos de los que lleva la receta consumen habitualmente, etc. De esta forma podemos hablar de gustos (7) y trabajar los hábitos y las expresiones de frecuencia (8) además del vocabulario de la comida.

Por supuesto, la web incluye alguna de las recetas (9) del programa. Los estudiantes pueden elegir su preferida o votar la más original, la más sana, la más exótica… Pueden elaborar un menú a partir de las recetas que encuentren o pueden proponer una receta propia y confeccionar el recetario de su versión del concurso: ¡MasterChef Internacional!

Por último, se me ocurre que se podría organizar un concurso en la clase (10): con un catálogo del supermercado y un presupuesto determinado los estudiantes en parejas o grupos tienen que decidir un plato o un menú completo, escribir las recetas, etc.

¿Alguna propuesta más?

10 ideas para aprovechar tu barrio en clase

Una foto de mi barrio (foto de Tom): un concurso de fotos es de una de esas ideas que siempre funcionan bien en clase

Hablando con Tom sobre blogs, las clases, nuestras respectivas obligaciones, yo le comentaba lo difícil que es a veces encontrar una idea nueva y él me decía que le sobran las ideas, pero no tiene tiempo para llevarlas a cabo.

Después de la conversación me volví a casa un poco mohíno, porque es verdad que a mí también me falta tiempo para hacer todas las cosas que tengo que hacer, pero muchas veces tampoco se me ocurre ninguna idea buena, y esto me tenía un poco frustrado.

En casa me esperaba una montaña de ropa que doblar… y, la verdad, la tarea no me hacía sentir más animado, así que decidí tomarme un respiro y sentarme en una terraza a tomar algo.

Alguien dirá que no le extraña que luego no tenga tiempo si me dedico a perderlo de esa manera, pero, como canta Manolo García, "nunca el tiempo es perdido". Lo pude comprobar en esa terraza. Dos personas sentadas en la mesa de al lado estaban hablando sobre los preparativos de la fiesta mayor de su barrio. ¡Eureka! Podía aprovechar que se acercan las fiestas mayores de muchos barrios para trabajarlo en clase: hablar de la fiesta mayor, del barrio, de su historia…

Así que me puse manos a la obra y en una servilleta hice una lista de diferentes actividades que podemos hacer con nuestros estudiantes aprovechando el barrio donde estudian.

Aquí la tenéis:

  1. Hacer dos copias distintas del mapa del barrio en las que figuran elementos diferentes (una farmacia, tal restaurante, la boca del metro, etc.). Los estudiantes, en parejas, se preguntan cómo llegar desde la escuela a determinado lugar.
  2. Explorar el callejero de nuestro barrio: ¿qué personajes ilustres han dado nombre a las calles?, ¿hay alguna calle con un nombre curioso?, ¿hay alguna tendencia?, ¿qué tipo de nombres predominan?, etc.
  3. Hacer una guía de nuestros lugares favoritos: bares, restaurantes, tiendas, etc.
  4. Organizar una visita guiada por el barrio (se divide la ruta o los temas entre los estudiantes).
  5. Organizar una búsqueda del tesoro o una yincana (sí, está es la ortografía que propone la Academia) por el barrio para conocerlo mejor.
  6. Buscar la información sobre la historia del barrio y organizar una exposición en clase.
  7. Organizar un concurso fotográfico y una exposición. (En el blog encontraréis diferentes ideas al respecto).
  8. Hacer propuestas para mejorar el barrio.
  9. Hacer entrevistas a diferentes personas del barrio (un vecino, un tendero, el dueño de un bar, un portero…) y conocer su relación con el barrio, sus opiniones, etc.
  10. ¿…?

Al final ese rato en el bar fue productivo. Como dice un personaje de la novela O lapis do carpinteiro de Manuel Rivas, "hai tascas que son universidades" (cito, de ahí la ortografía, el original gallego). Quería llegar a diez ideas, pero la ropa limpia estaba esperándome, así que os propongo que me ayudéis a completar la lista.

¿Qué otras ideas se os ocurren?

Jugar con los diccionarios

Hace algún tiempo leí una frase sacada de un espectáculo del cómico estadounidense Steven Wright que me encantó:

When I first read the dictionary, I thought it was a long poem about everything | Steven Wright

Soy un apasionado de los diccionarios y de las listas en general y supongo que por eso la cita me gusta tanto, pero además me parece que implica cosas muy interesantes.

En primer lugar, que una mirada virgen sobre algo nos puede hacer descubrir aspectos nuevos en los que nadie antes había reparado. Quizás Steven Wright está siendo irónico con su comentario, pero de alguna manera un diccionario es un hermoso poema, si lo miras de una forma distinta.

Este efecto sorpresa da mucho juego en clase si enseñáis en un país hispanohablante, ya que los estudiantes se encuentran continuamente con situaciones diferentes y descubren un mundo nuevo. Por ejemplo, recuerdo los comentarios de un estudiante sorprendido por los jamones que cuelgan en algunos bares.

Y eso nos lleva, por otro lado, a una cuestión más general que es la creatividad. O, más concretamente, a un procedimiento creativo que es la modificación. La frase de Wright me gusta porque descubre la belleza que hay en un diccionario, pero también porque pone de manifiesto un mecanismo de creación muy productivo tanto en el arte como en la vida cotidiana: tomar un elemento y alterar alguno de sus atributos. En este caso, la finalidad. Cogemos un diccionario, pero lo leemos como si fuera una cosa completamente distinta, un poema sobre la totalidad.

En el blog hemos utilizado este recurso muchas veces. Por ejemplo, es la base de esta actividad que me parece fantástica y que se puede llevar a cabo con estudiantes de todos los niveles y de todas las edades.

Y vamos a explotarlo un poco más aplicándolo a los diccionarios. Ya hemos propuesto diferentes actividades con diccionarios en el blog (varias aquí y otra aquí), pero vamos a añadir alguna más.

Podemos alterar nuestro diccionario mediante el vaciado. Diferentes ideas:

  1. Borra una palabra de una definición del diccionario. ¿Leyendo el lema y la definición pueden completar el vacío?
  2. Borra las definiciones de unas palabras y deja que sean los estudiantes quienes las escriban.
  3. Borra el lema de la entrada. ¿La definición es suficientemente clara para identificar la palabra? Puedes darles la primera letra.
  4. Combinando las dos actividades anteriores puedes pedirles que elaboren las definiciones con las que jugar a un juego como el concurso Pasapalabra.
  5. Vaciar todo el diccionario. Es decir, da a cada estudiante una página del diccionario (o que la escoja cada uno o al azar… y mejor un diccionario para estudiantes) y que decidan ellos mismos cuáles son las palabras que creen que deberían aprender en ese nivel, esa semana, etc. Puedes poner un límite: las tres palabras imprescindibles de esa página. Cada estudiante tiene que explicar sus palabras al resto de la clase: significado, cómo se usa, contrario, sinónimo, colocaciones en las que interviene, dar ejemplos… y explicar por qué las ha seleccionado.

¿Y con todas esas palabras no se podría escribir un poema?

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Para celebrar los primeros 30 años de IH Barcelona como centro de Formación ELE, vamos publicando cada semana una cita o frase de las que nos han ayudado a formarnos como profesores y como personas.